
Corea del Norte elevó nuevamente la tensión en la península coreana al advertir que responderá con un “contraataque inmediato y despiadado” si fuerzas surcoreanas disparan contra sus soldados desplegados en las inmediaciones de la Zona Desmilitarizada (DMZ).
La advertencia fue formulada por Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong Un y una de las figuras con mayor influencia dentro del régimen, quien además rechazó las conclusiones de Corea del Sur sobre la explosión de una mina registrada el pasado 21 de septiembre, que dejó tres soldados surcoreanos heridos.
Pyongyang calificó de “farsa” la investigación realizada por Seúl y acusó a las autoridades surcoreanas de utilizar el episodio para justificar nuevas medidas políticas y militares contra Corea del Norte.
Kim Yo Jong sostuvo que la atribución del artefacto explosivo a Corea del Norte carece de pruebas suficientes y comparó el episodio con el llamado “incidente de la mina de la caja de madera”, ocurrido hace más de una década y que también provocó una fuerte escalada entre ambos países.
“¿Cómo podemos quedarnos de brazos cruzados ante su despreciable acto de acusar precipitadamente a cualquiera tras hacer estallar una mina de procedencia dudosa y hablar de incumplimiento del Acuerdo de Armisticio?”, cuestionó la dirigente norcoreana.
Tensión por disparos de advertencia
El principal foco de la advertencia de Pyongyang está, sin embargo, en los incidentes registrados a lo largo de la frontera.
Según la versión norcoreana, militares de Corea del Sur han efectuado disparos de advertencia para disuadir a soldados del Norte que trabajan en la construcción y reforzamiento de barreras fronterizas.
Pyongyang negó que sus efectivos hayan cruzado la línea divisoria, como han denunciado las Fuerzas Armadas surcoreanas.
“Nuestros soldados nunca han cruzado la frontera”, aseguró Kim Yo Jong, quien afirmó que los trabajos se desarrollan desde hace aproximadamente dos años y corresponden al reforzamiento de las estructuras fronterizas de Corea del Norte.
La dirigente sostuvo además que desde agosto las fuerzas surcoreanas realizan “a diario” advertencias y disparos de aviso en la zona.
Corea del Norte viene reforzando físicamente su frontera con el Sur mediante nuevas barreras, minas y otras estructuras después del deterioro de las relaciones intercoreanas. Pyongyang también ha abandonado progresivamente el discurso de una eventual reunificación y ha pasado a definir a Corea del Sur como un Estado hostil.
“Si una sola bala impacta en nuestro territorio”
Kim Yo Jong endureció especialmente el tono al referirse a la posibilidad de que los disparos surcoreanos alcancen a militares o territorio norcoreano.
“Si una sola bala impacta en nuestro territorio, deben estar preparados para mucho más”, advirtió.
Según Pyongyang, cualquier disparo que alcance a soldados norcoreanos involucrados en las obras fronterizas y que no pueda ser considerado simplemente una advertencia provocará un “contraataque inmediato y despiadado” de las unidades encargadas de proteger la frontera.
Los protocolos de respuesta ya habrían sido transmitidos a las fuerzas desplegadas en el sector.
El Ejército norcoreano también decidió reforzar sus capacidades de contraataque táctico frente al área de la Zona Desmilitarizada situada ante la 21ª División de Infantería del III Cuerpo del Ejército surcoreano, sector que Pyongyang identifica como uno de los principales focos de los recientes incidentes.
Una frontera cada vez más militarizada
La nueva advertencia se produce en un escenario de creciente tensión militar entre las dos Coreas, que técnicamente continúan en guerra debido a que el conflicto de 1950-1953 terminó mediante un armisticio y no con un tratado de paz.
En los últimos años, Corea del Norte ha acelerado sus programas de misiles balísticos y armamento nuclear, mientras Corea del Sur ha profundizado su cooperación militar con Estados Unidos y Japón.
El deterioro de las relaciones también se ha trasladado directamente a la frontera. Pyongyang ha intensificado la instalación de obstáculos y estructuras defensivas en torno a la DMZ, mientras Seúl mantiene vigilancia permanente y ha realizado disparos de advertencia ante movimientos que considera incursiones de militares norcoreanos.
El nuevo episodio se suma así a una sucesión de incidentes que han aumentado el riesgo de que un enfrentamiento localizado o un error de cálculo termine provocando una escalada de mayores proporciones.
Kim Yo Jong advirtió que cualquier incremento de las acciones que Pyongyang considere hostiles podría provocar una respuesta de una magnitud “que aún no ha experimentado” Corea del Sur.
“Sería aconsejable sopesar las ventajas relativas con un razonamiento sensato”, señaló, antes de advertir que nuevas acciones contra Corea del Norte podrían desembocar en una situación “miserable y catastrófica”.
La declaración deja ahora el foco sobre la altamente militarizada frontera intercoreana, donde cualquier nuevo incidente entre tropas de ambos países puede poner a prueba las amenazas formuladas por Pyongyang y los protocolos de respuesta de Seúl.
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