
El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Bolivia, Romer Saucedo, anunció este miércoles 4 de noviembre que abandonó el país junto a su familia y se encuentra en el exilio, tras denunciar una supuesta persecución política, amenazas contra su integridad y ausencia de garantías para ejercer sus funciones.
«He salido del país, estoy con toda mi familia en el exilio», afirmó el magistrado en un mensaje difundido a través de sus redes sociales, en el que explicó que tomó la decisión ante el temor de sufrir un atentado contra su vida y la de sus familiares.
Saucedo, quien salió de Bolivia acompañado de su esposa y sus tres hijos, sostuvo que su situación responde a las tensiones generadas por sus cuestionamientos a las interferencias políticas en el sistema judicial.
«Pasaré a engrosar la lista de aquellos que, en tiempos de democracia, aún son perseguidos. Le contaré al mundo que en mi país es pecado cuestionar al poder político y que se asesinan magistrados con total impunidad y complicidad de las esferas del poder», declaró.
Denuncia fabricación de pruebas
El presidente del Supremo aseguró que actualmente no enfrenta procesos judiciales abiertos, aunque anticipó que podrían presentarse acusaciones en su contra como parte de una estrategia destinada a desacreditarlo.
«Se vienen construyendo relatos en base a mentiras y sé que van a sembrar pruebas para desacreditarme», afirmó.
El magistrado responsabilizó al Gobierno de generar un ambiente de hostilidad contra su gestión y sostuvo que sus esfuerzos por resistir las intromisiones políticas habrían provocado molestias en distintos sectores del poder.
Sus acusaciones se producen en medio de cuestionamientos sobre la independencia judicial en Bolivia, así como investigaciones relacionadas con presuntos hechos de corrupción y vínculos de determinadas autoridades con organizaciones criminales.
No obstante, las denuncias de Saucedo constituyen afirmaciones del propio magistrado y no acreditan, por sí solas, la existencia de una persecución organizada desde el Ejecutivo.
Asegura que no renunciará
Pese a encontrarse fuera de Bolivia, Saucedo descartó abandonar la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia, cargo al que llegó mediante elección popular.
«Mi exilio no significa una renuncia. La Sala Plena del TSJ tiene quórum para funcionar aún sin mi presencia», manifestó.
La declaración abre interrogantes sobre la continuidad de su gestión y el funcionamiento institucional del máximo tribunal ordinario boliviano, particularmente si su ausencia se prolonga.
Bolivia es uno de los pocos países de América Latina donde las principales autoridades de los altos tribunales son elegidas mediante sufragio popular, un mecanismo incorporado en la Constitución de 2009 y que ha generado debates sobre la independencia de los magistrados frente a los intereses partidarios.
Asesinato de magistrado agrava las tensiones
Saucedo vinculó su salida del país con el asesinato de Víctor Hugo Claure, identificado en su denuncia como decano del Tribunal Agroambiental, y cuestionó la falta de esclarecimiento del caso.
El magistrado sostuvo que este episodio demuestra los riesgos que enfrentan integrantes del Poder Judicial y criticó la respuesta de las autoridades encargadas de investigar los hechos.
Sus declaraciones añaden un nuevo elemento de tensión a la crisis de confianza que atraviesa la justicia boliviana, marcada durante los últimos años por controversias sobre la designación de magistrados, la independencia de los tribunales y las disputas entre sectores políticos.
Justicia boliviana bajo presión
El anuncio ocurre en un escenario de creciente actividad judicial relacionada con antiguas autoridades del país.
Entre los antecedentes recientes figura la admisión de una acusación contra el expresidente Evo Morales y el exvicepresidente Álvaro García Linera por las muertes registradas durante un operativo policial realizado en abril de 2009.
El procedimiento contempla una etapa preliminar de investigación de 30 días, destinada a determinar los pasos judiciales correspondientes.
Aunque no existe una relación acreditada entre ese proceso y la salida de Saucedo, ambos acontecimientos reflejan la relevancia que han adquirido los tribunales en las disputas políticas e institucionales de Bolivia.
La decisión del presidente del Supremo plantea ahora un desafío adicional: determinar cómo se garantizará la continuidad del tribunal mientras su máxima autoridad permanece en el extranjero y sostiene que no existen condiciones para regresar.
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