
El ex primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, denunció este miércoles la instauración de un sistema autoritario tras la llegada de Péter Magyar al poder y aseguró que su partido, Fidesz, se convertirá en un polo de resistencia frente al actual Gobierno.
Las declaraciones se producen después de la aprobación de la controvertida 17ª enmienda constitucional, que abre el proceso para poner término anticipado al mandato del presidente Tamás Sulyok.
Orbán afirmó que Fidesz se comprometerá a apoyar “a todo aquel que alce la voz, actúe junto a otros y defienda la libertad”.
El exgobernante comparó la situación política actual con el “kadarismo”, nombre con el que se conoce el periodo socialista liderado por János Kádár, cuando Hungría formaba parte del bloque de países bajo influencia de la Unión Soviética.
A su juicio, el sistema encabezado por Magyar carece de legitimidad y ha adquirido un carácter arbitrario.
“Si pueden hacer esto al presidente de la República, pueden hacerlo con cualquiera. Que Dios proteja a Hungría”, afirmó Orbán tras la aprobación de la reforma promovida por el partido Tisza, que cuenta con una mayoría parlamentaria de dos tercios.
Sulyok, cercano a Fidesz y elegido anteriormente por el Parlamento, podría ser destituido mediante el procedimiento habilitado por la nueva enmienda constitucional.
Orbán también apeló directamente a los votantes de Magyar, al señalar que el actual sistema solo podrá ser desmontado “por aquellos cuyos votos lo crearon”.
Según el ex primer ministro, la oposición al Gobierno deberá ser amplia y no organizarse exclusivamente sobre fundamentos ideológicos, sino en torno a la defensa de la soberanía y la libertad.
En esa línea, explicó que Fidesz no solo buscará marcar “el ritmo político de la resistencia”, sino que también funcionará como un “centro de servicios” para las organizaciones y personas que se opongan al Ejecutivo.
Orbán compareció acompañado por János Bóka, exministro y nuevo líder parlamentario de Fidesz, quien llamó a formar un bloque político destinado a “restaurar la democracia” en Hungría.
“Me considero capaz e idóneo para esto. Tengo fe, energía y un fuerte sentido de la misión, y por eso estoy aquí”, declaró Bóka ante los periodistas, al defender la articulación de una comunidad política conservadora.
Orbán también respondió a las críticas por su reciente viaje a Estados Unidos, donde asistió a partidos del Mundial de fútbol y estuvo ausente durante la votación de la reforma constitucional.
El dirigente aseguró que, además de presenciar encuentros deportivos, mantuvo reuniones políticas, aunque no reveló la identidad de sus interlocutores. Según explicó, esos contactos forman parte de sus esfuerzos para denunciar internacionalmente el sistema que, a su juicio, se ha establecido en Hungría.
“Si hubiera estado en casa, no habría podido hacer más”, sostuvo al justificar su ausencia durante la votación parlamentaria.
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