
El Consejo de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aprobó este miércoles 9 de septiembre una resolución para remitir nuevamente el expediente nuclear de Irán al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en una fuerte escalada de la presión internacional sobre Teherán y la primera decisión de este tipo en dos décadas.
La resolución obtuvo 23 votos a favor, ocho abstenciones y tres votos en contra, correspondientes a China, Rusia y Níger. Uno de los 35 integrantes del Consejo no participó en la votación.
El texto solicita al director general del OIEA, Rafael Grossi, continuar informando tanto al Consejo de Gobernadores como al Consejo de Seguridad de la ONU sobre las cuestiones pendientes relacionadas con las salvaguardias nucleares iraníes y las dificultades existentes para verificar el material atómico del país.
Asimismo, el organismo reclama a Irán que subsane de manera urgente sus incumplimientos de las obligaciones de salvaguardias y que participe en negociaciones serias, sin condiciones previas, destinadas a entregar garantías verificables sobre el carácter exclusivamente pacífico de su programa nuclear.
La resolución fue impulsada por Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania, países que durante los últimos meses han incrementado la presión sobre Teherán ante la falta de información respecto de sus reservas de uranio enriquecido y del estado de varias instalaciones nucleares.
Meses sin acceso suficiente para los inspectores
La decisión se produce después de que Grossi advirtiera esta semana que Irán no ha entregado información suficiente sobre el estado de su material nuclear declarado ni sobre diversas instalaciones sometidas al régimen internacional de salvaguardias.
El OIEA tampoco ha podido realizar todas las actividades de verificación sobre el terreno que considera necesarias.
La crisis de inspecciones se profundizó después de los ataques israelíes y estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. Estados Unidos bombardeó los complejos de Fordow, Natanz e Isfahán, provocando importantes daños en infraestructura vinculada al programa de enriquecimiento de uranio.
Tras esos ataques, el organismo internacional retiró a sus inspectores por razones de seguridad y Teherán restringió severamente la cooperación. Desde entonces, una de las principales interrogantes ha sido determinar qué ocurrió con el material nuclear almacenado en los recintos atacados.
Antes de los bombardeos, el OIEA calculaba que Irán disponía de aproximadamente 440,9 kilos de uranio enriquecido hasta un 60%, un nivel muy superior al necesario para un programa nuclear civil convencional y relativamente próximo al 90% considerado apto para fabricar un arma nuclear.
Según los parámetros técnicos utilizados por el propio organismo, esa cantidad, en caso de ser enriquecida adicionalmente, podría proporcionar material suficiente para varias armas nucleares. Teherán sostiene, sin embargo, que nunca ha buscado desarrollar una bomba atómica y asegura que su programa tiene exclusivamente fines pacíficos.
Del OIEA al Consejo de Seguridad
La remisión al Consejo de Seguridad constituye un paso político y diplomático significativo, aunque no implica automáticamente la adopción de nuevas sanciones contra Irán.
Cualquier eventual resolución con medidas coercitivas deberá ser discutida entre los cinco miembros permanentes del Consejo: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido.
Precisamente Rusia y China, que votaron contra la resolución en Viena, tienen derecho a veto en Naciones Unidas, por lo que podrían bloquear nuevas medidas contra Teherán.
Moscú ha responsabilizado en reiteradas oportunidades a Washington y a sus aliados por el deterioro del sistema de inspecciones, argumentando que los ataques contra las instalaciones nucleares iraníes interrumpieron un mecanismo de vigilancia que anteriormente permitía al OIEA mantener presencia sobre el terreno.
Una crisis nuclear en medio de la escalada regional
La decisión llega además en un momento especialmente crítico para Medio Oriente, marcado por una nueva escalada militar entre Irán y Estados Unidos.
Durante los últimos días ambos países han intercambiado ataques y amenazas, mientras fuerzas estadounidenses han destruido petroleros iraníes y la Guardia Revolucionaria ha anunciado represalias contra objetivos militares de Washington en la región.
La confrontación ha elevado también la presión sobre las rutas energéticas del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, una zona fundamental para el suministro mundial de petróleo.
En ese escenario, la remisión del expediente nuclear iraní al Consejo de Seguridad agrega un nuevo frente al enfrentamiento entre Teherán y las potencias occidentales: junto con la confrontación militar y energética, vuelve ahora al centro de la agenda internacional la incertidumbre sobre el verdadero estado del programa nuclear iraní y, especialmente, sobre el destino de sus reservas de uranio altamente enriquecido.
La entrada OIEA remite el programa nuclear de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU por primera vez en 20 años se publicó primero en El Periodista.

