
Arrendar un departamento con espacios de cowork, servicios y una administración única se ha convertido en una opción cada vez más visible en Santiago. Es el modelo multifamily: edificios cuyas unidades se destinan al arriendo y son gestionadas de forma centralizada, generalmente por una empresa o un inversionista institucional.
Según cifras de CBRE difundidas al cierre del primer semestre de 2026, el mercado de la Región Metropolitana alcanzó 216 edificios y 50.933 departamentos de este tipo. La expansión coincide con un cambio en la composición de los hogares: el Censo 2024 mostró que el promedio de personas por hogar bajó de cuatro en 1992 a 2,8 en 2024, mientras los hogares unipersonales pasaron del 8,3% al 21,8%.
Para quien arrienda, una de las ventajas es tratar con una sola administración para resolver pagos, mantenciones y problemas del edificio. Algunos proyectos suman áreas de trabajo, espacios comunes y comercio cercano, atributos que pueden resultar útiles para personas que viven solas, parejas o residentes que necesitan cambiar de domicilio sin asumir la compra de una vivienda.
Diego Echeverría, gerente general de Switch 345, plantea que los arrendatarios buscan “mucho más que un departamento”. El proyecto que representa, ubicado en Américo Vespucio Sur, en Las Condes, combina viviendas, oficinas, cowork y comercio. También ofrece una cuenta que reúne arriendo, gastos comunes y determinados servicios, según los antecedentes entregados por la empresa.
Esa facilidad administrativa, sin embargo, no equivale necesariamente a un arriendo más barato. Para comparar un multifamily con un departamento tradicional hay que sumar renta, gastos comunes, estacionamiento, bodega, consumos y cualquier cobro asociado a servicios o espacios compartidos. Una cuenta única simplifica el pago, pero puede dificultar la comparación si sus componentes no aparecen desglosados con claridad.
También importa leer el contrato antes de decidir. Los plazos de aviso para dejar la vivienda, las condiciones de devolución de la garantía, los reajustes, las reglas para mascotas y visitas o las restricciones para usar áreas comunes pueden pesar tanto como la ubicación. Una administración centralizada puede responder con rapidez a un desperfecto, pero también aplica normas uniformes que ofrecen menos margen para negociar situaciones particulares.
El tamaño de las unidades es otro factor. En departamentos compactos, el cowork o las salas comunes pueden ampliar las posibilidades de uso cotidiano; no sustituyen, en cambio, el espacio privado que una familia o alguien que trabaja habitualmente desde casa podría necesitar. Y, aunque arrendar permite mayor movilidad, los pagos mensuales no se traducen en la adquisición de la propiedad.
El crecimiento del multifamily responde a una demanda real por nuevas formas de habitar la ciudad. La pregunta para cada potencial residente es concreta: cuánto cuesta vivir allí en total y qué obtiene a cambio, dentro del departamento y fuera de él.
Como informó previamente El Periodista al revisar los resultados del Censo 2024, Chile tiene hogares cada vez más pequeños; eso abre espacio a distintas soluciones habitacionales, sin que una sola se ajuste a todas las necesidades.
La entrada Multifamily en Santiago: más servicios y arriendos simples, pero con costos que conviene mirar de cerca se publicó primero en El Periodista.

