
El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a colocar la disputa por las islas Malvinas en el centro de su política exterior y aprovechó su intervención ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas para cuestionar duramente la capacidad del organismo internacional para hacer cumplir sus propias resoluciones.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó el mandatario, quien sostuvo que el conflicto constituye además una demostración de la distancia que puede existir entre las decisiones adoptadas por las instituciones internacionales y lo que finalmente ocurre sobre el terreno.
Milei planteó que el problema no radica en la ausencia de declaraciones o resoluciones, sino en su falta de efectos concretos.
“No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias”, afirmó, antes de advertir que una institución que no consigue que sus decisiones tengan efectos sobre los hechos termina perdiendo autoridad.
El mandatario sostuvo que durante décadas Argentina ha utilizado mecanismos pacíficos para mantener su reclamo de soberanía sobre el archipiélago, administrado por Reino Unido y cuya soberanía continúa siendo objeto de una disputa entre Buenos Aires y Londres.
Petróleo vuelve a elevar la tensión
Las declaraciones de Milei llegan en medio de una renovada disputa por la explotación de hidrocarburos en las aguas que rodean las islas.
La administración de las Malvinas anunció esta semana la extensión por cinco años de todas las licencias vigentes para actividades petroleras offshore, con la posibilidad de ampliarlas por otros dos años. La decisión cuenta con el respaldo del Gobierno británico.
La medida incluye permisos vinculados a empresas que participan en proyectos de exploración y explotación en el Atlántico Sur, entre ellas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.
Buenos Aires considera que estas operaciones carecen de autorización argentina y, por tanto, vulneran su legislación y sus derechos soberanos sobre los recursos naturales de la zona.
El Gobierno de Milei ya había endurecido su estrategia contra las compañías involucradas. A comienzos de septiembre, la Presidencia argentina informó del inicio de procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas presuntamente vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las Malvinas.
Posteriormente, el Ejecutivo presentó un proyecto destinado a reforzar las sanciones contra empresas, accionistas y proveedores que participen en la explotación de recursos naturales sin autorización argentina.
A ello se sumó una resolución de la Justicia Federal argentina que ordenó detener actividades relacionadas con el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum. La efectividad práctica de esa decisión fuera de la jurisdicción argentina continúa siendo objeto de controversia.
Advertencia a las petroleras
Desde la tribuna de Naciones Unidas, Milei dirigió además un mensaje directamente al sector energético internacional.
El presidente invitó a las compañías a invertir y desarrollar los recursos de la región junto con Argentina, pero advirtió que su Gobierno no permanecerá indiferente frente a empresas que exploten recursos bajo lo que Buenos Aires considera una ocupación extranjera.
La administración de las islas mantiene una posición completamente opuesta. Considera que posee el derecho de desarrollar sus recursos naturales y sostiene que las nuevas extensiones de las licencias permitirán continuar las inversiones y evaluar el potencial hidrocarburífero de la zona.
Rechazo a la autodeterminación de los isleños
Milei también rechazó que el principio de libre determinación pueda utilizarse para resolver la controversia.
Según la posición argentina, la población actual de las islas fue establecida por la potencia administradora después de la ocupación británica de 1833 y, por esa razón, Buenos Aires sostiene que el principio de autodeterminación no resulta aplicable de la misma manera que en otros procesos de descolonización.
Reino Unido y las autoridades de las islas sostienen la interpretación contraria y defienden el derecho de sus habitantes a decidir su futuro político. En el referéndum celebrado en 2013, el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de mantener el estatus de territorio británico de ultramar.
Pese al endurecimiento del discurso, Milei llamó al Gobierno británico a reanudar “sin demora” las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa, incluyendo las diferencias relacionadas con la explotación de recursos naturales.
El reclamo mantiene una línea que el mandatario ya había planteado ante Naciones Unidas en 2025, cuando reiteró la reivindicación argentina sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y sus espacios marítimos circundantes, e instó a Londres a retomar las negociaciones bilaterales.
Duras críticas contra Naciones Unidas
La controversia por las Malvinas fue además utilizada por Milei como parte de una crítica más amplia al funcionamiento de Naciones Unidas.
El mandatario acusó al organismo de haberse transformado en una estructura burocrática alejada de sus objetivos originales y cuestionó su desempeño en materia de seguridad internacional y Derechos Humanos.
También volvió a cargar contra la Agenda 2030 y contra políticas internacionales relacionadas con regulación económica, medioambiente, migración e igualdad de género.
En política internacional, cuestionó especialmente las resoluciones contra Israel por la guerra en Gaza y sostuvo que existe un trato desigual frente al terrorismo islamista y a la persecución de comunidades cristianas en distintas zonas del mundo.
Las críticas profundizan una línea que Milei viene desarrollando desde sus anteriores intervenciones ante Naciones Unidas. En 2025 ya había cuestionado lo que calificó como un modelo de “gobierno supranacional” y había pedido que el organismo regresara a su función central de preservar la paz y la seguridad internacional.
Inteligencia artificial y una Argentina “a la vanguardia”
Milei dedicó finalmente parte de su intervención al desarrollo de la inteligencia artificial y defendió una aproximación con menor intervención estatal.
El presidente sostuvo que la tecnología debe desarrollarse con prudencia, pero rechazó que los temores sobre sus posibles consecuencias conduzcan automáticamente a mayores mecanismos de control gubernamental.
“Ante el miedo, proponemos coraje. Ante la decadencia, la ambición y ante la resignación, proponemos optimismo”, afirmó.
El mandatario cerró esta parte de su discurso asegurando que, frente al avance de la inteligencia artificial, Argentina buscará situarse “a la vanguardia de la libertad”.
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