
El papa León XIV llegó este viernes 25 de septiembre a Francia para iniciar uno de los viajes internacionales más relevantes de su pontificado, una visita apostólica de cuatro días que combina diplomacia, religión y algunos de los principales debates que atraviesan actualmente a Europa y al mundo: las guerras, el debilitamiento del multilateralismo, la inteligencia artificial, la secularización, las migraciones y la crisis de credibilidad provocada por los abusos sexuales en la Iglesia Católica.
El avión papal despegó a las 7:58 horas desde Roma-Fiumicino y aterrizó durante la mañana en París-Orly. La visita se extenderá hasta el lunes 28 de septiembre e incluye actividades en París, Saint-Denis, Lourdes y Metz. Se trata del quinto viaje apostólico internacional de León XIV.
La primera jornada tuvo un fuerte componente político y diplomático. El Pontífice fue recibido por el presidente francés, Emmanuel Macron, y posteriormente se trasladó al Palacio del Elíseo, donde sostuvo un encuentro con el mandatario y pronunció un discurso ante autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático.
Allí llamó a Francia a convertirse en un “artesano infatigable de paz y de multilateralismo”, una definición especialmente significativa en momentos en que el sistema internacional enfrenta guerras y profundas tensiones entre las grandes potencias. León XIV reivindicó además el patrimonio cultural, político y espiritual francés y su responsabilidad en la construcción de mecanismos de diálogo internacional.
Una advertencia frente al “paraíso de las máquinas”
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la visita de León XIV a la sede de la UNESCO en París, la primera de un Papa a esa organización en más de cuatro décadas: el anterior había sido Juan Pablo II en 1980.
El escenario no fue casual. León XIV ha convertido el impacto de la inteligencia artificial sobre la dignidad humana en uno de los asuntos relevantes de su pontificado.
Durante su visita advirtió sobre el riesgo de construir un “paraíso de máquinas” que termine debilitando aquello que constituye la esencia de la humanidad. El Pontífice planteó que el desarrollo científico y tecnológico no puede transformarse en un fin autónomo ni quedar exclusivamente sometido a criterios económicos.
Su intervención en la UNESCO abordó también la educación, la cultura, la paz y el multilateralismo, defendiendo el diálogo entre los Estados en un escenario internacional marcado por conflictos armados y crecientes rivalidades geopolíticas.
La inteligencia artificial tiene además una importancia particular en la relación actual entre la Santa Sede y la UNESCO. Ambas instituciones han planteado la necesidad de profundizar su cooperación en esta materia, poniendo el énfasis en la dignidad humana, la integridad de la información y la protección de las personas más vulnerables.
Notre-Dame después del incendio
El viaje también contiene una potente dimensión simbólica.
Durante la tarde de este viernes León XIV tiene previsto encabezar las Vísperas junto a obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas en la Catedral de Notre-Dame.
Será la primera visita de un Pontífice a la histórica catedral parisina desde su reapertura, el 8 de diciembre de 2024, después de los trabajos de reconstrucción realizados tras el devastador incendio del 15 de abril de 2019.
Antes de ingresar al templo, el Papa tiene programado un recorrido de aproximadamente 2,5 kilómetros por el centro de París, desde el sector de Notre-Dame-des-Champs hasta la plaza Saint-Michel, una de las instancias diseñadas para permitir el contacto directo con la población.
La primera jornada concluirá en Saint-Denis, donde León XIV encabezará una multitudinaria vigilia de oración con jóvenes en el Stade de France.
De París a Lourdes
El sábado 26 de septiembre, la agenda papal cambiará de escenario.
León XIV visitará en París la Maison Bakhita, un centro dedicado al acompañamiento y la integración social, antes de reunirse con miembros de la asamblea sinodal provincial, catecúmenos y nuevos bautizados en el Instituto Católico de París.
Posteriormente encabezará una misa al aire libre en la Plaza de la Concordia, uno de los actos masivos de la visita. Durante la tarde viajará a Lourdes y, a las 19:40 horas, está prevista una oración en la Gruta de las Apariciones de Massabielle.
Lourdes tendrá un significado adicional porque el viaje se produce mientras la Iglesia francesa continúa enfrentando las consecuencias de los abusos sexuales cometidos durante décadas por integrantes del clero y otras personas vinculadas a instituciones católicas.
Está contemplado que León XIV se reúna en privado con víctimas de abusos durante su estadía en Francia, en un gesto seguido especialmente por las organizaciones que desde hace años exigen verdad, reparación y reformas institucionales más profundas dentro de la Iglesia.
Una Iglesia francesa en transformación
El viaje se produce, además, en medio de una profunda transformación del catolicismo francés.
Las propias estadísticas del Vaticano permiten dimensionarla. Francia tenía 38.876 sacerdotes en 1980; en 2024 quedaban 12.590. En ese mismo período, las parroquias pasaron de 38.391 a 10.925 y las religiosas profesas disminuyeron desde 87.044 hasta 17.452.
Sin embargo, la Iglesia mantiene una extensa estructura educativa y social. Las instituciones educativas católicas francesas registraban más de 2,23 millones de estudiantes en 2024, mientras los registros eclesiásticos contabilizaban 49,7 millones de católicos bautizados.
Es precisamente esa contradicción —una sociedad fuertemente secularizada y, al mismo tiempo, una Iglesia que conserva una importante presencia histórica, cultural y educativa— la que convierte la visita de León XIV en un acontecimiento que trasciende lo estrictamente religioso.
Metz y un mensaje sobre el futuro de Europa
La última etapa del viaje llevará al Papa hasta Metz, en el noreste francés, el lunes 28.
Allí participará en un encuentro interreligioso y posteriormente encabezará la reunión denominada “En las raíces de Europa por la paz y la unidad”, uno de los momentos de mayor contenido político y cultural de toda la visita.
La elección de Metz tampoco es menor. Situada cerca de las fronteras con Alemania, Luxemburgo y Bélgica, la ciudad pertenece a una región marcada históricamente por las guerras europeas y posteriormente por el proceso de reconciliación franco-alemán que estuvo en la base de la construcción de la actual Unión Europea.
El mensaje de León XIV buscará conectar esas raíces con un continente nuevamente enfrentado a la guerra, las tensiones geopolíticas, la inmigración, el debilitamiento de los consensos multilaterales y el avance acelerado de nuevas tecnologías.
Tras una misa en la Catedral de San Esteban, el Papa partirá desde Metz hacia Roma, donde está previsto que llegue durante la noche del lunes.
Paz, tecnología y dignidad humana
Los primeros mensajes de la visita permiten identificar los tres grandes ejes que León XIV busca instalar en Francia: la defensa de la paz y del multilateralismo, la necesidad de preservar la dignidad humana frente al poder creciente de la tecnología y el desafío de una Iglesia que debe relacionarse con sociedades cada vez más secularizadas sin ignorar sus propias crisis internas.
El viaje tiene, por ello, una dimensión que supera ampliamente la agenda pastoral.
Desde el Palacio del Elíseo hasta la UNESCO, desde Notre-Dame hasta Lourdes y desde los jóvenes reunidos en Saint-Denis hasta el encuentro europeo de Metz, León XIV está utilizando Francia como escenario para plantear una pregunta de fondo: qué lugar deben ocupar la persona, la ética y el diálogo en un mundo atravesado simultáneamente por guerras, polarización y una revolución tecnológica de alcances todavía difíciles de dimensionar.
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