
El primer discurso del Presidente José Antonio Kast ante la Asamblea General de Naciones Unidas combinó un diagnóstico crítico sobre el desempeño reciente de Chile con la presentación de los que definió como resultados de sus primeros seis meses en La Moneda.
La intervención se apoyó en cifras mayoritariamente reconocibles en los registros públicos. Sin embargo, un análisis de los datos muestra que varias requieren contexto y que no todos los resultados expuestos pueden atribuirse exclusivamente al actual Gobierno.
Kast sostuvo que Chile es hoy “más seguro, más competitivo y menos burocrático”. La afirmación resume el relato político de su administración, pero resulta demasiado amplia para ser acreditada mediante los antecedentes disponibles. En seguridad existen indicadores favorables, aunque también señales contradictorias; en economía persisten el bajo crecimiento y el alto desempleo, mientras que los avances en inversión corresponden principalmente a ingresos de capitales, proyectos presentados y autorizaciones administrativas.
Seguridad y migración: bajas reales, pero anteriores a Kast
El Mandatario afirmó que los homicidios disminuyeron 11,5% durante el primer semestre de 2026. La cifra es correcta: se registraron 472 víctimas, 41 menos que durante igual periodo de 2025, y la tasa volvió a niveles comparables con los anteriores a la pandemia.
El contexto omitido es que se trata del cuarto primer semestre consecutivo con una reducción. Las víctimas bajaron desde 660 en 2022 a 633 en 2023, 586 en 2024 y 513 en 2025. La tendencia, por lo tanto, comenzó varios años antes de la llegada de Kast a La Moneda.
El balance tampoco fue uniforme. Cinco regiones registraron aumentos, entre ellas Tarapacá, Coquimbo y O’Higgins. Además, los homicidios asociados a delitos o grupos organizados subieron de 165 a 195 y alcanzaron su mayor proporción desde 2021.
En migración, Kast aseguró que el plan Escudo Fronterizo redujo 86% el ingreso irregular. El porcentaje existe, pero corresponde específicamente a personas detectadas en la frontera, que bajaron de 8.610 a 1.175 entre enero y julio.
El indicador más amplio de denuncias por ingresos mediante pasos no habilitados disminuyó 33%, desde 16.788 hasta 11.242. Por ello, usar el 86% como equivalente de toda la migración irregular exagera el alcance del resultado.
También es efectivo que aumentaron las expulsiones. Entre enero y julio pasaron de 753 a 1.330, un alza de 76,6%, superior incluso al 50% mencionado por Kast. Pero tanto esa comparación como la fronteriza incluyen enero y febrero, cuando todavía gobernaba Gabriel Boric.
Sí constituye un logro identificable de la actual Cancillería el Compromiso Regional de Santiago contra la Delincuencia Organizada Transnacional, inicialmente suscrito por cinco países y ampliado posteriormente a Paraguay y Uruguay.
Economía: reformas aprobadas no equivalen todavía a resultados
La descripción de Chile como un caso exitoso durante los años 90 tiene respaldo histórico. El país registró elevadas tasas de crecimiento, estabilidad macroeconómica y una reducción significativa de la pobreza. También es efectivo que el crecimiento potencial y la productividad se deterioraron posteriormente.
Más discutible es atribuir ese estancamiento principalmente al aumento de impuestos, las regulaciones y la crisis de octubre de 2019. Esa es una interpretación política que deja fuera factores externos, ciclos mineros, menor productividad, envejecimiento de la población y debilidades de la inversión en innovación.
Kast también presentó como uno de sus principales logros la reducción del impuesto corporativo desde 27% hasta 23%. La reforma fue aprobada, pero la tasa no bajó inmediatamente a 23%: llegará a 25,5% en 2027, a 24% en 2028 y a 23% desde 2029.
La invariabilidad tributaria por 20 años tampoco se aplica a toda inversión. Su duración depende del monto comprometido y contempla una sobretasa corporativa para las empresas que opten por ese régimen.
En materia ambiental, los montos expuestos por el Presidente reflejan una aceleración de expedientes, pero requieren una distinción esencial. Un proyecto ingresado al sistema, otro ambientalmente aprobado y uno con una reclamación administrativa resuelta no representan necesariamente capital efectivamente invertido, obras iniciadas ni empleos creados.
Además, varias de esas iniciativas fueron diseñadas, financiadas o comenzaron su tramitación antes del actual Gobierno. Durante 2025 ya se había alcanzado un récord de US$34.337 millones en proyectos con evaluación ambiental favorable. La administración Kast puede atribuirse una mayor velocidad en determinadas resoluciones, pero no la creación íntegra de la inversión contabilizada.
La afirmación final de que “volvió la inversión” tiene algún respaldo: la inversión extranjera directa acumulada hasta mayo aumentó 53% respecto del mismo periodo de 2025. En cambio, todavía no puede afirmarse que haya regresado el empleo. La desocupación llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio y el PIB se contrajo 0,2% interanual durante el segundo trimestre.
Otras afirmaciones fueron más sólidas. Chile efectivamente concentra cerca de 25% de las reservas mundiales de litio, continúa como principal productor de cobre e importa prácticamente todo el petróleo crudo que utiliza. También es correcto que Chile fue uno de los Estados fundadores de Naciones Unidas y que promueve a Valparaíso como sede de la Secretaría del acuerdo BBNJ. Esto último, sin embargo, continúa siendo una candidatura.
La estimación de que la inteligencia artificial podría representar entre 10% y 20% de la economía chilena no corresponde a un resultado ni a una proyección oficial. Proviene de un estudio encargado por Google y describe un potencial condicionado a una adopción extensa de la tecnología.
El error factual más evidente apareció en el cierre. Kast comenzó recordando correctamente que Jorge Alessandri habló ante Naciones Unidas hace aproximadamente 64 años, pero posteriormente aseguró que esa intervención ocurrió hace 74. El registro oficial fija el discurso de Alessandri el 14 de diciembre de 1962.
Las referencias demográficas, en cambio, fueron adecuadas: Chile tenía unos 7,4 millones de habitantes en 1960 y el INE proyecta poco más de 20,1 millones para 2026.
El discurso de Kast no estuvo construido sobre cifras enteramente falsas. Su principal problema fue otro: presentó indicadores parciales, tendencias heredadas y reformas cuyos efectos todavía están pendientes como prueba de una transformación ya consolidada. A seis meses del cambio de mando, los datos permiten hablar de avances específicos, pero todavía no de un país completamente “de vuelta”.
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