
Irán espera una respuesta oficial de Estados Unidos a su denominado “plan de siete puntos” para reabrir el estrecho de Ormuz, en momentos en que Qatar intensifica sus gestiones como intermediario entre Washington y Teherán para intentar destrabar las negociaciones y reducir las tensiones en Medio Oriente.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, señaló al término de su visita a Nueva York, donde participó en actividades relacionadas con la Asamblea General de Naciones Unidas, que la propuesta ya fue transmitida a Washington mediante el canal diplomático qatarí.
Araqchi explicó que representantes de Qatar volvieron a reunirse con la delegación iraní y que Teherán espera recibir por esa misma vía la respuesta definitiva estadounidense.
“Si los estadounidenses afirman que buscan un acuerdo o una solución pacífica, nosotros presentamos esa solución”, sostuvo el jefe de la diplomacia iraní.
Sin cambios en las condiciones iraníes
Araqchi rechazó además que Teherán haya flexibilizado su posición para facilitar un entendimiento con Washington.
“No ha habido cambio alguno en la posición de Irán. Nuestras condiciones para la apertura del estrecho son claras. En este momento no existe ninguna discusión sobre flexibilidad alguna”, afirmó.
El denominado plan de siete puntos contempla la posibilidad de restablecer la navegación normal por Ormuz en un plazo de siete días si se cumplen determinadas condiciones. Entre los elementos que han trascendido se encuentran el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, alivios a las sanciones económicas, acceso iraní a activos congelados y medidas destinadas a reducir las hostilidades en distintos escenarios de Medio Oriente.
El esquema está relacionado además con compromisos discutidos previamente por Washington y Teherán en el memorando alcanzado en junio, aunque las partes mantienen diferencias sustanciales sobre el orden en que deberían ejecutarse las medidas.
Estados Unidos busca que cualquier entendimiento incluya también el programa nuclear iraní, mientras Teherán pretende resolver primero la situación de Ormuz y las sanciones antes de avanzar hacia una negociación más amplia.
Trump niega concesiones
Las conversaciones se desarrollan después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, negara que su administración haya ofrecido a Irán levantar sanciones o liberar fondos congelados a cambio de concesiones sobre su programa nuclear.
El mandatario también ha expresado reparos frente a la propuesta iraní, aunque los contactos indirectos han continuado a través de Qatar.
La ausencia de una respuesta formal es precisamente el argumento utilizado por Araqchi para sostener que el plan sigue sobre la mesa, pese a las declaraciones públicas realizadas desde Washington.
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal punto de fricción entre ambos países. Antes de la actual crisis, aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas comercializado internacionalmente por vía marítima transitaba por este corredor, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán.
Las restricciones a la navegación han provocado fuertes alteraciones en el mercado energético internacional y han obligado a varios países de la región a buscar rutas alternativas para sus exportaciones e importaciones.
Petróleo vuelve a sentir la tensión
La incertidumbre diplomática volvió a repercutir en los mercados. En las primeras operaciones de este miércoles, el Brent subió US$1,14 hasta US$103,73 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) avanzó US$0,34 hasta US$89,72.
El comportamiento de los precios refleja la sensibilidad del mercado ante cualquier cambio en las posibilidades de reapertura de Ormuz, especialmente después de meses de interrupciones y riesgos para la navegación comercial.
Estados Unidos también ha recurrido a su Reserva Estratégica de Petróleo para intentar contener las presiones sobre el suministro y los precios internos.
Meses de tensión y negociaciones
La disputa por Ormuz forma parte de una crisis más amplia entre Estados Unidos e Irán, marcada durante 2026 por enfrentamientos militares, sanciones y sucesivos intentos de negociación.
En febrero, Washington y Teherán mantenían conversaciones sobre el programa nuclear iraní antes de que la escalada militar modificara el escenario. Posteriormente, el control de la navegación por el estrecho pasó a ocupar un lugar central en cualquier posibilidad de acuerdo.
En junio ambas partes alcanzaron un memorando de entendimiento que pretendía establecer mecanismos de desescalada, pero su aplicación terminó estancándose.
Durante los últimos días, y coincidiendo con la Asamblea General de la ONU, Qatar retomó las gestiones diplomáticas. Araqchi ha insistido en que Irán mantiene abierta la vía negociadora, pero al mismo tiempo ha advertido que el país está preparado para responder militarmente ante nuevos ataques.
El canciller iraní también aprovechó su paso por Nueva York para reunirse con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, a quien aseguró que Teherán continuará buscando responsabilidades por los ataques sufridos durante el conflicto.
Ahora la atención vuelve a Washington. Para Teherán, la propuesta de siete puntos ofrece una vía concreta para comenzar la desescalada por Ormuz. La administración estadounidense, en cambio, mantiene la exigencia de que cualquier acuerdo más amplio aborde también el programa nuclear iraní.
La respuesta estadounidense determinará si las gestiones de Qatar permiten avanzar hacia la reapertura de una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta o si el estancamiento prolonga la tensión militar y energética en Medio Oriente.
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