
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, utilizó este miércoles su intervención ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas para defender el derecho de su país a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos y acusar a Estados Unidos e Israel de ser responsables de buena parte de la actual inestabilidad en Medio Oriente.
En un discurso marcado por la guerra que desde febrero enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel, el mandatario iraní sostuvo que Teherán no pretende desarrollar armas nucleares, pero advirtió que tampoco aceptará restricciones que, a juicio de su Gobierno, vulneren su derecho al uso civil de esa tecnología.
“No somos terroristas”, enfatizó Pezeshkian, quien acusó a Washington de aplicar un doble estándar al responsabilizar a Irán por la violencia regional mientras participa directamente en ataques contra territorio iraní.
“Quienes son terroristas y forman a terroristas nos describen a nosotros como tales”, afirmó el mandatario, quien sostuvo que su país se ha limitado a ejercer su derecho a la defensa frente a una guerra que, aseguró, le fue impuesta.
Pezeshkian recordó ante los representantes de Naciones Unidas los ataques sufridos por Irán y mostró imágenes de funerales de víctimas civiles. También aludió al bombardeo contra una escuela iraní, uno de los episodios más controvertidos del conflicto.
Una misión investigadora de Naciones Unidas concluyó recientemente que existen fundamentos razonables para considerar que ataques estadounidenses contra una escuela y una instalación deportiva en febrero podrían constituir crímenes de guerra. En el caso de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab, murieron más de 150 personas, entre ellas 120 niños.
El mismo informe, sin embargo, también estableció fundamentos para considerar que las autoridades iraníes cometieron crímenes de lesa humanidad durante la represión de las protestas que comenzaron a fines de 2025.
“El arma nuclear está en Israel, pero los inspectores están en Irán”
Uno de los principales ejes de la intervención de Pezeshkian fue el programa nuclear iraní. El presidente sostuvo que su país está sometido a controles internacionales que no se aplican a Israel y cuestionó que sea Teherán el objeto de sanciones y presiones internacionales.
“El arma nuclear está en Israel, pero los inspectores están en Irán. Israel asesina, pero es Irán el que padece las sanciones”, afirmó.
Israel no es parte del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), mientras Irán sí lo es. El programa iraní, sin embargo, continúa generando preocupación internacional debido al nivel alcanzado por su enriquecimiento de uranio y a las dificultades que ha enfrentado el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar plenamente las instalaciones y reservas del país.
Antes de los ataques contra instalaciones nucleares iraníes, el OIEA estimaba que Teherán disponía de unos 440,9 kilos de uranio enriquecido hasta el 60%, un nivel muy superior al utilizado habitualmente para generación eléctrica, aunque todavía inferior al requerido para fabricar directamente un arma nuclear.
Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania han presionado durante septiembre para que Irán permita restablecer plenamente las labores de verificación internacional.
Pezeshkian insistió, no obstante, en que el objetivo iraní es exclusivamente civil.
“Para nuestros pacientes supone tratamiento, para el sector agrícola supone seguridad alimentaria, para la industria supone progreso”, sostuvo.
“Irán no acepta que la energía nuclear esté a disposición exclusiva de unos pocos. No vamos a bajar la cabeza y ceder el derecho que nos corresponde. Decimos no a las armas nucleares, pero también no a las limitaciones a la tecnología nuclear”, agregó.
Guerra, negociación y tensión con Trump
El discurso se produce mientras continúan contactos diplomáticos entre Washington y Teherán para intentar encontrar una salida a un conflicto que se prolonga desde fines de febrero.
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó esta semana que las conversaciones con Irán continúan y que espera alcanzar eventualmente un acuerdo, aunque ha reiterado que Washington no aceptará que Teherán obtenga armas nucleares.
La tensión sigue siendo elevada. La guerra ha golpeado instalaciones nucleares iraníes, bases vinculadas a Estados Unidos y distintas infraestructuras estratégicas de Medio Oriente, mientras el estrecho de Ormuz se ha transformado en uno de los principales focos de preocupación económica internacional.
Antes de la guerra, alrededor de una quinta parte del petróleo y gas transportado internacionalmente por vía marítima atravesaba esta ruta. En las últimas semanas, el tráfico de buques ha caído drásticamente: durante un reciente fin de semana cruzaron 17 embarcaciones de materias primas, frente a un promedio previo a la guerra cercano a 125 barcos diarios.
Pezeshkian acusó precisamente a actores externos de amenazar la navegación por Ormuz mientras suministran “misiles y tecnología militar letal” a países de la región.
El mandatario llamó a que los propios Estados de Medio Oriente construyan un sistema regional de seguridad y sostuvo que Irán busca tener “vecinos fuertes”.
“Ninguna relación con una potencia extranjera puede convertirse en una herramienta para amenazar a los países vecinos de la región”, señaló.
Gaza y las acusaciones contra Israel
Pezeshkian dedicó también una parte importante de su intervención a la guerra en Gaza y calificó la situación palestina como “una herida abierta” para la comunidad internacional.
El presidente iraní acusó a Israel de cometer un “genocidio” en la Franja de Gaza, una calificación rechazada por el Gobierno israelí, y sostuvo que décadas de resoluciones internacionales no han conseguido terminar con la ocupación ni con la violencia.
“No podemos hablar de paz y hacer caso omiso de Palestina. La paz duradera en Asia Occidental es imposible sin justicia para Palestina”, afirmó.
Pezeshkian vinculó además el conflicto palestino con el concepto de “resistencia” utilizado históricamente por Teherán para respaldar a organizaciones y movimientos aliados en Medio Oriente.
La intervención iraní se produce en momentos en que la Asamblea General vuelve a convertirse en escenario de los fuertes enfrentamientos diplomáticos derivados de la guerra. Un día antes, Trump había dedicado parte de su discurso a Irán y reiterado que Estados Unidos no permitirá que el país desarrolle un arma nuclear.
Pese al intercambio de acusaciones, los contactos indirectos entre Washington y Teherán han continuado en Nueva York, abriendo una vía diplomática paralela a un conflicto que ya entra en su séptimo mes.
Pezeshkian cerró su discurso llamando a la cooperación regional y advirtiendo que ningún Estado de Medio Oriente podrá garantizar por sí solo su seguridad.
“Cuando unos objetivos solo benefician a unos cuantos privilegiados, el mundo es mucho más peligroso para todos”, concluyó.
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