
Los hutíes tomaron el control de la estratégica ciudad yemení de Moca, en la costa del mar Rojo y a escasa distancia del estrecho de Bab el Mandeb, en el mayor avance territorial registrado por el grupo durante la nueva escalada de combates en Yemen.
La caída de Moca representa un duro golpe para las fuerzas del Gobierno reconocido internacionalmente y aumenta la capacidad de los rebeldes para ejercer presión sobre una de las principales arterias marítimas del planeta, precisamente cuando el comercio internacional enfrenta graves dificultades en otro punto crítico: el estrecho de Ormuz.
Tráfico por estrecho de Ormuz se desploma al 10% y agrava tensión energética mundial
Los hutíes llegaron a Moca después de avanzar por la costa occidental y tomar Hays y otras posiciones de la provincia de Hodeida. Las fuerzas gubernamentales se replegaron ante la ofensiva, mientras imágenes difundidas en redes sociales mostraban a combatientes patrullando la ciudad portuaria.
Las autoridades instaladas por los hutíes en Saná aseguraron que los enfrentamientos en la costa occidental han concluido y que la situación se encuentra bajo control.
El grupo sostuvo además que sus operaciones son “limitadas” y “defensivas” y condicionó el fin de la ofensiva al término de las acciones militares saudíes y al levantamiento del bloqueo contra Yemen.
Bab el Mandeb, un punto crítico para el comercio mundial
La importancia de Moca reside principalmente en su ubicación. La ciudad se encuentra unos 70 kilómetros al norte de Bab el Mandeb, el estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y permite el tránsito marítimo entre Asia y Europa a través del Canal de Suez.
Por esta vía circula una parte significativa del petróleo, gas y mercancías transportadas entre ambos continentes. Su relevancia aumentó considerablemente durante los últimos meses debido a los problemas que afectan al estrecho de Ormuz.
Como informó El Periodista este jueves, el tráfico marítimo por Ormuz se ha reducido hasta cerca del 10% de los niveles anteriores a la guerra, después de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores represalias de Teherán.
La combinación de dificultades en Ormuz y una eventual amenaza sobre Bab el Mandeb abre la posibilidad de que dos de los principales corredores energéticos del mundo enfrenten restricciones simultáneamente.
La tensión ya ha tenido efectos sobre los mercados internacionales. La incertidumbre respecto de las rutas marítimas de Medio Oriente ha impulsado nuevamente el precio del petróleo y aumentado los costos asociados al transporte, seguros y desvíos de buques.
Hutíes niegan intención de cerrar la ruta
Pese al avance militar, los hutíes rechazaron que exista una amenaza inmediata contra los buques que atraviesan el mar Rojo.
El portavoz del movimiento, Mohamed Abdul Salam, aseguró que la libertad de navegación por el mar Rojo y Bab el Mandeb permanece “segura e ininterrumpida” y sostuvo que la comunidad internacional no debería preocuparse por las operaciones terrestres desarrolladas en Yemen.
Los rebeldes insisten en que el objetivo de la ofensiva es responder a Arabia Saudí y no interrumpir indiscriminadamente el comercio marítimo internacional.
Sin embargo, la experiencia de los últimos años mantiene en alerta a gobiernos, navieras y compañías energéticas.
Desde fines de 2023, los hutíes realizaron numerosos ataques contra embarcaciones que consideraban relacionadas con Israel o sus aliados, provocando que grandes compañías marítimas desviaran sus rutas desde el mar Rojo hacia el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África.
Esos cambios aumentaron considerablemente los tiempos de navegación entre Asia y Europa y elevaron los costos del transporte internacional.
Una guerra que vuelve a intensificarse
La ofensiva sobre Moca amenaza además con terminar definitivamente con la frágil tregua alcanzada en Yemen en 2022.
El conflicto comenzó en 2014, cuando los hutíes avanzaron sobre Saná y terminaron tomando la capital. La intervención posterior de una coalición encabezada por Arabia Saudí transformó la guerra civil en uno de los principales focos de confrontación regional de Medio Oriente.
Durante los últimos años, las negociaciones buscaron transformar la tregua de 2022 en un acuerdo político permanente, pero la nueva escalada regional volvió a colocar a Yemen en el centro de las tensiones.
Los combates se intensificaron durante la última semana, con una ofensiva hutí sobre la costa occidental y bombardeos destinados a frenar su avance.
El vicepresidente del Consejo de Liderazgo Presidencial yemení, general Tariq Saleh, anunció la creación de un centro de mando alternativo para reagrupar a las fuerzas gubernamentales en coordinación con la coalición encabezada por Arabia Saudí.
Los hutíes también afirmaron haber liberado a prisioneros detenidos en instalaciones bajo control de sus adversarios durante su avance por la costa.
La conquista de Moca modifica ahora el equilibrio militar. Aunque los rebeldes todavía tendrían que consolidar su dominio territorial para controlar directamente Bab el Mandeb, su presencia a pocos kilómetros del estrecho les entrega una posición significativamente más favorable.
En un escenario internacional marcado por las dificultades en Ormuz, cualquier interrupción adicional en el mar Rojo podría tener consecuencias que superarían ampliamente las fronteras de Yemen, afectando el suministro de petróleo, el tráfico por el Canal de Suez y buena parte del comercio entre Asia y Europa.
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