
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ordenó detener de inmediato los nuevos nombramientos de profesores civiles con titularidad permanente en las principales academias militares del país, profundizando la transformación que impulsa en la formación de los futuros oficiales estadounidenses.
La directiva alcanza a la Academia Militar de West Point, en Nueva York; la Academia Naval, en Maryland, y la Academia de la Fuerza Aérea, en Colorado. Los profesores civiles que ya cuentan con titularidad permanente conservarán esa condición, por lo que la decisión afecta principalmente a las futuras contrataciones y promociones.
Hegseth sostuvo que el propósito fundamental de las academias es preparar a una nueva generación de oficiales para conducir las Fuerzas Armadas y afirmó que determinados mecanismos propios del mundo universitario civil han terminado, a su juicio, alejando parte de la enseñanza de esa misión.
Uno de los puntos cuestionados por el jefe del Pentágono es precisamente la titularidad permanente de profesores civiles. Según planteó en su directiva, este sistema puede generar “estancamiento académico”, menor capacidad de adaptación y una creciente influencia de las prioridades de investigación de los docentes sobre los programas destinados a la formación militar.
Por ello, instruyó a los responsables de los distintos departamentos militares a elaborar nuevos planes de contratación que privilegien la flexibilidad institucional y la contribución de los profesores a la preparación para el combate.
Una presencia civil significativa
La decisión podría tener especial impacto a largo plazo en la composición académica de las tres instituciones. En West Point y la Academia de la Fuerza Aérea, los docentes civiles representan entre el 25% y el 30% del profesorado.
La Academia Naval presenta una situación distinta: 217 profesores civiles poseen actualmente titularidad permanente y otros 67 se encuentran en proceso de obtenerla. En conjunto, los académicos civiles representan cerca de la mitad de su cuerpo docente.
Estos profesores cumplen además una función relevante en disciplinas que habitualmente no forman parte de la trayectoria profesional de los oficiales destinados temporalmente a la docencia, entre ellas inglés, humanidades y otras áreas académicas especializadas.
El giro de Hegseth en el Pentágono
La medida se inscribe en una política más amplia impulsada por Hegseth desde su llegada al Departamento de Defensa. El secretario ha planteado reiteradamente que las Fuerzas Armadas deben concentrarse en cinco conceptos: capacidad de combate, mérito, responsabilidad, estándares y preparación.
En enero de 2025, el Pentágono puso en marcha la iniciativa “Restoring America’s Fighting Force”, destinada a eliminar programas de diversidad, equidad e inclusión y a establecer criterios basados en el mérito en contrataciones, promociones y admisiones. La política alcanzó expresamente a las academias militares y posteriormente incluyó revisiones de sus programas y colecciones académicas.
Meses después, Hegseth profundizó la reorganización del personal civil del Departamento de Defensa. En marzo de 2025 ordenó un proceso de reestructuración destinado a reducir puestos civiles y reasignar recursos hacia funciones consideradas directamente vinculadas con las capacidades militares. El Pentágono llegó a trabajar con un objetivo de reducción de entre 5% y 8% de su fuerza laboral civil.
La ofensiva también llegó directamente a las academias. Durante una visita a la Academia Naval, Hegseth defendió una formación centrada en estándares, preparación y capacidad operacional, argumentando que durante años las Fuerzas Armadas se habían distraído con materias que, según su visión, no contribuían directamente a su eficacia militar.
Más uniformados en las aulas
El secretario ya había anticipado el cambio respecto de los profesores civiles durante su proceso de confirmación ante el Congreso. Allí defendió aumentar la presencia de militares uniformados en las academias para que transmitan a los cadetes y guardiamarinas la experiencia adquirida durante el servicio.
Hegseth vinculó además su crítica a la procedencia universitaria de algunos docentes civiles, a quienes asoció con instituciones que calificó como “de izquierda” y de tendencia “woke”. Esa visión ha sido consistente con otras decisiones adoptadas por su administración en el Pentágono, incluida la eliminación de programas DEI y la revisión de contenidos educativos. El Departamento de Defensa informó en 2025 que la implementación de esas medidas había sido extendida a instalaciones militares y academias de formación.
La nueva directiva no supone, por ahora, el despido de profesores civiles ni la eliminación de las titularidades existentes. Sin embargo, al cerrar la posibilidad de conceder nuevas plazas permanentes, abre la puerta a una modificación gradual de la composición del profesorado de las principales academias militares estadounidenses y a un mayor peso de oficiales y docentes sujetos a sistemas de contratación más flexibles.
El cambio forma parte de una transformación más extensa del Pentágono con la que Hegseth busca reducir estructuras civiles, modificar los criterios académicos y administrativos y colocar la preparación operacional como eje de la formación militar estadounidense.
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