
Una investigación de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile entregó nuevas estimaciones sobre la distribución de la riqueza en el país y el efecto que tuvieron el aumento del valor de las viviendas y los retiros de fondos de pensiones sobre la desigualdad patrimonial.
El estudio, publicado en la revista Journal of Public Economics, fue desarrollado por Bastián Castro Nofal, Ignacio Flores y el académico Pablo Gutiérrez Cubillos. El trabajo analizó la evolución del patrimonio privado en Chile entre 2007 y 2021.
Para construir las estimaciones, los investigadores combinaron encuestas de hogares, registros administrativos de pensiones, cuentas nacionales e información sobre las mayores fortunas del país.
“Construimos las primeras estimaciones de la distribución patrimonial chilena que son consistentes tanto con los datos de los hogares como con los agregados nacionales”, explicó Castro, egresado del Magíster en Economía de la Facultad de Economía y Negocios y profesor instructor del Departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información.
Alta concentración de la riqueza
Uno de los principales resultados del estudio muestra que Chile mantiene una elevada concentración patrimonial.
Durante el período analizado, el 1% más rico concentró entre 31,6% y 38% de la riqueza privada total. En 2021, último año incluido en la investigación, su participación se situó cerca del 32%.
El 10% de mayores recursos poseía alrededor del 64% de la riqueza privada al comienzo del período y aproximadamente el 60% al final.
En contraste, el 50% más pobre concentraba solo entre 7% y 9% del patrimonio total.
Los investigadores señalaron que estos niveles sitúan a Chile cerca de Estados Unidos en términos de concentración de la riqueza en la parte más alta de la distribución y por encima de varios países europeos.
Pese a estas cifras, el estudio detectó una disminución moderada de la desigualdad patrimonial entre 2007 y 2021, explicada por dos fuerzas que actuaron en direcciones opuestas.
Alza de las viviendas tuvo efecto igualador
La investigación concluyó que el aumento del valor de las viviendas contribuyó a reducir la desigualdad patrimonial.
Este incremento favoreció proporcionalmente más al 90% inferior de la distribución, debido a que la vivienda representa una parte importante del patrimonio de los hogares de ingresos medios y bajos.
“Por una parte, el aumento del valor de las viviendas benefició proporcionalmente más al 90% inferior de la distribución y redujo la desigualdad”, explicó Castro.
El efecto fue distinto en el caso de los fondos previsionales, que se encuentran distribuidos de manera más extendida entre los hogares que otros activos financieros.
Los retiros realizados durante la pandemia redujeron esos recursos y aumentaron la desigualdad relativa, contrarrestando parcialmente el efecto igualador de las viviendas.
“Los retiros previsionales disminuyeron uno de los activos distribuidos de manera más uniforme entre los hogares”, sostuvo el investigador.
Fondos de pensiones reducen concentración medida
El estudio plantea que las cuentas individuales de pensiones son fundamentales para comprender cómo se distribuye el patrimonio en Chile.
Cuando los fondos previsionales son incluidos en la definición de riqueza, la concentración en el segmento de mayores recursos disminuye.
En cambio, cuando son excluidos, la participación del 1% más rico aumenta entre 7,6 y 13 puntos porcentuales, dependiendo del año analizado.
“Los fondos de pensiones son fundamentales para esta medición. Cuando los excluimos de la definición de riqueza, la participación del 1% más rico aumenta entre 7,6 y 13 puntos porcentuales”, afirmó Castro.
Los autores sostienen que este resultado demuestra que la composición del patrimonio es tan relevante como su volumen total.
Mientras las viviendas y las pensiones están más extendidas entre la población, los activos financieros permanecen fuertemente concentrados en los grupos de mayores ingresos.
Uso de registros y aprendizaje automático
La medición del patrimonio presenta dificultades debido a que las encuestas tradicionales suelen subreportar activos, especialmente entre los hogares más ricos, y no siempre registran correctamente los fondos acumulados en las cuentas previsionales.
Para enfrentar esas limitaciones, el equipo utilizó metodologías de integración micro-macro y modelos de aprendizaje automático.
Los investigadores emplearon información administrativa para estimar el saldo previsional de una persona a partir de variables como su ingreso laboral, edad, género y otras características.
Posteriormente, el modelo fue aplicado a encuestas de hogares en las que esos saldos no aparecían adecuadamente registrados.
Entre las técnicas utilizadas se encuentran los modelos de random forests, que combinan múltiples árboles de decisión para obtener estimaciones más estables.
Esta metodología permitió corregir parte de los sesgos derivados de la falta de información y acercar los datos individuales de los hogares a los agregados de las cuentas nacionales.
Comparación internacional
El estudio identifica una situación particular en Chile.
Por una parte, la proporción de riqueza concentrada por el 1% más rico es similar a la observada en Estados Unidos y superior a la de varios países europeos.
Por otra, el 50% más pobre posee una proporción de riqueza privada relativamente alta en comparación con Estados Unidos y similar a la de algunos países de Europa.
Los autores explican que esta diferencia se relaciona con el modelo chileno, donde una parte importante de la política social se ha articulado mediante la propiedad de viviendas y las cuentas individuales de pensiones.
Esto permite que hogares de menores ingresos aparezcan como propietarios de ciertos activos, aunque esa situación no necesariamente se traduzca en una mayor seguridad económica.
“En varios países europeos, una parte importante de la seguridad económica de los hogares proviene de pensiones públicas de reparto, vivienda social y otros servicios proporcionados por el Estado, que no se contabilizan como riqueza privada”, advirtió Castro.
Por ello, el investigador sostuvo que la mayor participación patrimonial del 50% inferior chileno no implica necesariamente que esos hogares tengan mejores condiciones económicas que sus equivalentes europeos.
La investigación concluye que tanto las políticas públicas como las variaciones en el precio de los activos pueden alterar significativamente la distribución del patrimonio.
“Este trabajo muestra cómo la composición del patrimonio y determinadas políticas, como el aumento del valor de las viviendas y los retiros de fondos de pensiones, pueden modificar su distribución”, señaló Castro.
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