
El Kremlin valoró este martes la propuesta impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para establecer una tregua entre Rusia y Ucrania que suspenda los ataques contra infraestructuras energéticas de ambos países, en momentos en que este tipo de ofensivas se ha intensificado y vuelve a generar preocupación por sus efectos sobre el suministro y los mercados internacionales.
“En general, consideramos que esto es una muy buena idea, una buena iniciativa”, afirmó el portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, quien confirmó además que Moscú mantiene contactos con Washington para abordar la iniciativa.
“Estamos en contacto con los estadounidenses. Siempre estamos del lado de las soluciones pacíficas”, agregó Peskov.
El pronunciamiento ruso se produjo después de que Trump anunciara que Moscú y Kiev habían aceptado, en principio, dejar de atacar las instalaciones energéticas de su adversario.
“Ucrania ha accedido a no atacar objetivos de la energía rusa. ¡Rusia ha accedido a hacer lo mismo!”, afirmó el mandatario estadounidense al presentar el entendimiento como un nuevo avance de sus gestiones para reducir la intensidad de la guerra.
Trump anuncia acuerdo entre Rusia y Ucrania para dejar de atacar infraestructuras energéticas
Zelenski pone condiciones
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, confirmó posteriormente que su Gobierno está dispuesto a suspender los ataques contra la infraestructura energética rusa. Kiev planteó incluso extender el compromiso a instalaciones relacionadas con la producción y distribución de alimentos y a otras infraestructuras críticas.
Sin embargo, Zelenski condicionó el cumplimiento ucraniano a que Rusia respete efectivamente la misma restricción. El mandatario sostuvo que Kiev mantendrá el compromiso siempre que Moscú haga lo propio “genuinamente”.
La cautela ucraniana responde a los antecedentes de anteriores intentos por establecer moratorias parciales durante el conflicto, en los que ambos países se han acusado mutuamente de incumplimientos.
La energía vuelve al centro de la negociación
La eventual tregua adquiere especial importancia después del aumento de los ataques contra refinerías, depósitos de combustible, centrales eléctricas y otras instalaciones estratégicas.
Ucrania ha utilizado durante los últimos años drones de largo alcance para golpear instalaciones petroleras dentro del territorio ruso, buscando afectar una industria que constituye una de las principales fuentes de ingresos de Moscú y que ayuda a financiar su esfuerzo militar.
Rusia, por su parte, ha realizado sucesivas campañas de ataques con misiles y drones contra centrales eléctricas, subestaciones y otras instalaciones del sistema energético ucraniano, provocando interrupciones del suministro y obligando a Kiev a reforzar y reconstruir repetidamente su red.
La cuestión energética también tiene una dimensión internacional. Rusia continúa siendo uno de los principales productores y exportadores de petróleo y gas del mundo, pese a las sanciones y restricciones adoptadas desde el comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Peskov sostuvo que una suspensión de los ataques permitiría mejorar el funcionamiento de las refinerías rusas, aunque advirtió que una tregua de estas características no resolvería por sí sola las tensiones que afectan al mercado mundial.
Según la posición de Moscú, para estabilizar completamente los suministros sería necesario eliminar las restricciones que pesan sobre las exportaciones rusas y garantizar la seguridad de los petroleros que transportan crudo.
Trump busca avanzar hacia un acuerdo mayor
La iniciativa se inserta en los esfuerzos de Trump por conseguir avances concretos que permitan abrir una negociación más amplia entre Moscú y Kiev.
La protección recíproca de las instalaciones energéticas aparece como uno de los pocos ámbitos donde las partes podrían alcanzar un compromiso limitado sin resolver previamente las diferencias fundamentales que mantienen sobre territorios ocupados, garantías de seguridad y condiciones para un eventual acuerdo de paz.
Desde el inicio de la invasión rusa, la infraestructura energética se ha convertido en uno de los principales escenarios de la guerra. Los ataques no solo afectan las capacidades militares y económicas de ambos países, sino que también repercuten sobre la población civil y pueden ejercer presión sobre los precios internacionales de la energía.
Por ello, si Rusia y Ucrania cumplen efectivamente el compromiso anunciado por Trump, la tregua energética podría transformarse en una primera prueba para determinar si existe espacio para acuerdos parciales capaces de reducir la intensidad del conflicto.
El desafío será comprobar si el entendimiento logra mantenerse sobre el terreno. Kiev ya ha advertido que su adhesión dependerá de la conducta rusa, mientras Moscú ha recibido favorablemente la propuesta estadounidense, aunque vinculando la estabilidad energética global con un levantamiento de las restricciones que afectan a sus exportaciones.
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