
El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil formalizó este lunes la destitución de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de su cargo de escribano de la Policía Federal por abandono de funciones.
La medida fue publicada en el Diario Oficial de la Unión y pone término al vínculo que el exdiputado mantenía con la institución, después de que un proceso administrativo disciplinario concluyera que permaneció ausente de su puesto de trabajo durante más de 30 días consecutivos sin una justificación aceptada.
Eduardo Bolsonaro era funcionario de carrera de la Policía Federal y se encontraba apartado de sus funciones mientras ejercía como diputado federal. Había ingresado al organismo en 2010 y trabajó como escribano en distintas unidades antes de iniciar su trayectoria parlamentaria.
La situación administrativa cambió después de que perdiera su mandato en la Cámara de Diputados el 18 de diciembre de 2025. La Mesa de la Cámara declaró la pérdida del escaño debido a que había dejado de asistir a más de un tercio de las sesiones deliberativas durante el período legislativo.
Tras quedar fuera del Congreso, la Policía Federal determinó el 2 de enero de 2026 que debía regresar a sus funciones. Sin embargo, Eduardo Bolsonaro continuó residiendo en Estados Unidos y no se presentó a trabajar, lo que dio origen al procedimiento administrativo que terminó con la recomendación de destituirlo.
El proceso disciplinario fue concluido en julio y la decisión definitiva correspondía al Ministerio de Justicia. La resolución publicada este lunes señala como fundamento el abandono del cargo.
Radicado en Estados Unidos desde 2025
Eduardo Bolsonaro se instaló en Estados Unidos durante 2025, en medio del proceso judicial contra su padre por la trama relacionada con el intento de impedir la continuidad del orden democrático en Brasil.
Desde territorio estadounidense, el entonces parlamentario desarrolló gestiones políticas dirigidas a aumentar la presión internacional sobre autoridades brasileñas y, particularmente, sobre integrantes del Supremo Tribunal Federal.
Estas actuaciones terminaron convirtiéndose en un proceso penal. En junio de 2026, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal lo condenó por unanimidad a cuatro años y dos meses de prisión, en régimen inicial semiabierto, por el delito de coacción durante un proceso judicial.
El tribunal consideró probado que Eduardo Bolsonaro actuó para interferir en el juicio relacionado con su padre mediante presiones dirigidas contra integrantes del Supremo.
La sentencia incluyó además una multa equivalente a 50 días-multa, calculados cada uno sobre dos salarios mínimos, y estableció su inelegibilidad desde la fecha de la condena hasta ocho años después del cumplimiento de la pena.
El Supremo también había ordenado la pérdida del cargo
La condena judicial agregó otro elemento a la situación del exparlamentario: el Supremo Tribunal Federal declaró también la pérdida de su cargo público como escribano de la Policía Federal debido a la gravedad de la vulneración de los deberes asociados a la función.
La destitución administrativa publicada ahora por el Ministerio de Justicia se produce, por tanto, después de que la Policía Federal desarrollara paralelamente su propio procedimiento por abandono del puesto.
La Policía Federal había solicitado incluso autorización judicial para incorporar al expediente disciplinario antecedentes recopilados en las investigaciones contra Eduardo Bolsonaro. En marzo de 2026, el Supremo autorizó compartir esos elementos con el procedimiento administrativo.
La salida definitiva de Eduardo Bolsonaro de la institución cierra así una relación laboral iniciada hace más de 15 años y se suma a las consecuencias políticas y judiciales que ha enfrentado desde que dejó Brasil y se radicó en Estados Unidos.
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