
Un total de 359.707 personas en edad de jubilar mantenían sus ahorros previsionales en los fondos D y E a junio de 2026, según cifras de la Superintendencia de Pensiones analizadas por CIPER.
La caída de los dos multifondos más conservadores del sistema los expone a iniciar su jubilación con un saldo menor, aunque el impacto depende de cómo estaba distribuido su ahorro, de la AFP que lo administra y de la fecha en que se calcule la pensión.
El Fondo E acumuló una pérdida real de 10,39% entre enero y septiembre, con un retroceso de 4,92% solo en el último mes del período. En los mismos nueve meses, el Fondo D perdió 6,38% real y el C cayó 1,50%. El desempeño del E pone bajo escrutinio la gestión del riesgo en el fondo al que recurren muchos afiliados que buscan reducir las fluctuaciones de sus ahorros cerca de la jubilación.
De las personas en edad de pensionarse identificadas en el reportaje, 331.529 estaban en el Fondo D y 28.178 en el E. Más de 250 mil eran mujeres y más de 71 mil tenían más de 70 años.
La caída también puede incidir en el recálculo de las pensiones de 85.996 personas ya jubiladas bajo la modalidad de retiro programado, identificadas por CIPER. En esa modalidad, el monto se recalcula periódicamente y el saldo disponible es uno de los factores que determinan el pago. La rentabilidad negativa puede presionar las pensiones a la baja, con un efecto distinto en cada caso.
El riesgo detrás del fondo más conservador
El reportaje apunta a la exposición a contratos de intercambio de tasas de interés, conocidos como swaps. En las operaciones descritas, los fondos recibían pagos a tasa fija y pagaban a tasa variable. Si las tasas variables permanecen por encima de lo que se esperaba al contratar, esas posiciones pueden perder valor. El riesgo depende, entre otros factores, del tamaño de las posiciones y de sus plazos.
Los activos netos administrados por el Fondo E pasaron de US$25.526,63 millones en diciembre de 2025 a US$20.700,79 millones al cierre de septiembre de 2026. La diferencia, de US$4.825,84 millones, mide la reducción del patrimonio administrado. Su variación puede reflejar tanto el desempeño de las inversiones como los movimientos de dinero hacia y desde el fondo.
Los especialistas consultados por CIPER cuestionaron que una baja exposición a acciones se tomara como señal suficiente de seguridad. Un fondo también puede quedar expuesto a pérdidas por movimientos de tasas y por el uso de derivados. Para quienes están a punto de jubilar, la pregunta es cuánto de ese riesgo asumieron las administradoras y cómo lo controlaron en los fondos destinados a moderar las fluctuaciones del ahorro.
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