
Andy Burnham se convirtió este lunes en el nuevo primer ministro de Reino Unido, luego de aceptar el encargo del rey Carlos III para formar Gobierno tras la dimisión de Keir Starmer.
Durante una audiencia celebrada en el Palacio de Buckingham, poco después de que Starmer formalizara su salida ante el monarca, Carlos III solicitó a Burnham constituir una nueva administración.
“Su Majestad recibió en audiencia al diputado Andrew Burnham y le pidió que formara una nueva Administración. Andrew Burnham aceptó la oferta del rey y ambos estrecharon las manos con motivo de su nombramiento como primer ministro”, informó el Palacio de Buckingham.
Minutos más tarde, Burnham llegó a Downing Street, donde fue recibido con aplausos y vítores por decenas de funcionarios y trabajadores.
En sus primeras palabras como jefe de Gobierno, reconoció la inestabilidad política que ha vivido Reino Unido durante la última década.
“Soy plenamente consciente de que soy la sexta persona en los últimos diez años en recorrer esta calle y el séptimo primer ministro desde 2016”, señaló.
Burnham afirmó que el país enfrenta un momento que exige reflexión y renovación, y llamó a su generación de dirigentes a asumir el desafío de recuperar la confianza ciudadana.
“Reino Unido debe demostrar al mundo que podemos retomar nuestra estabilidad. Nuestro desafío es hacer que la política funcione y que funcione mejor”, sostuvo.
Un nuevo modelo político y económico
El nuevo primer ministro anunció que buscará marcar un punto de inflexión frente a la crisis política iniciada tras el referéndum del Brexit, celebrado en junio de 2016.
Burnham prometió impulsar las mayores transformaciones políticas y económicas de los últimos 40 años, mediante un modelo que corrija las decisiones adoptadas desde la década de 1980, durante el Gobierno de Margaret Thatcher.
Según explicó, en ese periodo la política británica se centralizó, la economía se privatizó y amplias zonas del país sufrieron procesos de desindustrialización.
El líder laborista adelantó que a finales de año presentará un plan económico para la próxima década, orientado a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y reducir las desigualdades territoriales.
Como primera medida, Burnham se comprometió a terminar con el fenómeno de las personas sin hogar.
“Se trata de situar los valores y los criterios adecuados en el centro de la acción del Gobierno”, expresó.
También anunció que las oportunidades para los jóvenes serán una prioridad de su administración, especialmente en materias como empleo, educación y acceso a la vivienda.
El exalcalde de Mánchester llamó además a construir un nuevo sentimiento de unidad nacional, propósito común y optimismo.
“Hagamos de este el momento en el que Reino Unido empiece a creer”, afirmó.
Burnham es el séptimo primer ministro que dirige Reino Unido desde el referéndum de salida de la Unión Europea.
Starmer deja Downing Street
Keir Starmer abandonó este lunes la residencia oficial del primer ministro, asegurando que deja al país con una economía “más fuerte” y una defensa “más sólida”.
El ahora exjefe de Gobierno expresó además su respaldo a Burnham y al nuevo Ejecutivo laborista.
El exalcalde de Mánchester emergió en los últimos meses como la figura llamada a revertir el desgaste del Gobierno y revitalizar al Partido Laborista.
Para competir por el liderazgo, Burnham consiguió en tiempo récord un escaño en el Parlamento británico mediante una elección parcial en Makerfield. Posteriormente se impuso en la contienda interna tras recibir el respaldo de 349 diputados laboristas.
Oposición cuestiona falta de un plan claro
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, felicitó a Burnham por su nombramiento, pero cuestionó que haya asumido el cargo sin presentar un programa detallado para enfrentar los principales problemas del país.
Badenoch también criticó que el nuevo primer ministro haya rechazado solicitudes para comparecer ante el Parlamento y responder preguntas de los diputados.
“No es un comienzo prometedor”, declaró.
La dirigente conservadora afirmó que Burnham recibe una economía compleja, marcada por el aumento del endeudamiento, la inflación y el desempleo desde las elecciones generales de 2024, en las que el Partido Laborista obtuvo una amplia mayoría.
Respecto de las primeras medidas anunciadas por el nuevo mandatario, Badenoch sostuvo que deberá explicar cómo pretende financiarlas, considerando que, a su juicio, los impuestos y la deuda pública ya se encuentran en niveles excesivos.
La jefa opositora pidió a Burnham no repetir los errores que atribuyó al Gobierno de Starmer, al que acusó de no enfrentar las presiones del ala izquierda laborista para aumentar los impuestos y ampliar el gasto en prestaciones sociales.
Pese a las críticas, Badenoch ofreció colaborar en políticas destinadas a reducir el gasto público.
En materia energética, solicitó medidas que permitan contar con energía más barata, menores impuestos, una reducción del gasto social y mayor control de las fronteras.
“Cuando apoyemos su agenda, lo diremos, pero siempre me opondré a la inclinación de los diputados laboristas por subir los impuestos y aumentar el gasto público”, concluyó.
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