
El expresidente de Perú Alejandro Toledo solicitó una gracia presidencial por razones humanitarias, al argumentar que su estado de salud se ha deteriorado gravemente mientras cumple una condena por corrupción y lavado de activos vinculada al caso Odebrecht.
Su abogado, Carlos Torres Caro, confirmó que la petición fue presentada ante el presidente peruano, José María Balcázar, y señaló que la solicitud debe ser evaluada de manera prioritaria debido a la edad del exmandatario y a sus patologías médicas.
El defensor afirmó que Toledo autorizó personalmente el envío del documento y sostuvo que ahora corresponde al jefe de Estado decidir si da curso a la petición.
En su declaración, fechada el 13 de julio en Lima, Toledo recordó que tiene más de 81 años y sostuvo que la legislación peruana permite que las personas mayores de 80 años cumplan sus condenas bajo arresto domiciliario o con medidas alternativas.
El exgobernante también cuestionó la duración de su proceso judicial y afirmó que la investigación superó ampliamente los plazos razonables establecidos por la ley.
“Mi salud se ha deteriorado gravemente en prisión. Los médicos me han advertido que un infarto o un derrame pueden ocurrir en cualquier momento”, señaló Toledo en el documento.
El expresidente agregó que el tiempo corre en su contra y pidió que se le aplique un derecho contemplado en la legislación para poder “vivir sus últimos días con dignidad”.
“No es un acto de rendición. Es un acto de justicia. Confío en que las autoridades evaluarán mi caso con objetividad y humanidad”, indicó.
Toledo, quien gobernó Perú entre 2001 y 2006, fue condenado en octubre de 2024 a 20 años y seis meses de prisión por los delitos de colusión y lavado de activos en el caso Interoceánica Sur, tramos II y III, proyecto vial que conecta Perú con Brasil.
La justicia determinó que el exmandatario recibió sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de favorecerla en la adjudicación de las obras.
Con esa sentencia, Toledo se convirtió en el primer expresidente peruano condenado en el marco de la operación Lava Jato, una investigación que reveló una extensa red de sobornos y financiamiento ilegal en más de una decena de países de América Latina.
El proceso judicial comenzó en 2016, tras conocerse los antecedentes del escándalo Odebrecht. Toledo fue extraditado desde Estados Unidos en 2023 y desde entonces permanece recluido en Perú.
Su esposa, Elaine Karp, ya había solicitado en 2025 un indulto humanitario en favor del exmandatario, también debido a su edad y estado de salud.
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