
A un cuarto de siglo de los atentados que cambiaron la política internacional y la arquitectura de seguridad occidental, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reivindicó la unidad entre Europa y Estados Unidos como una herramienta fundamental para enfrentar las nuevas amenazas globales.
En vísperas del 25 aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la dirigente alemana recordó las imágenes de las Torres Gemelas derrumbándose en Nueva York y rindió homenaje a las cerca de 3.000 personas que murieron aquel día.
También evocó a bomberos, policías y miembros de los equipos de emergencia que ingresaron a los edificios y zonas afectadas mientras miles de personas intentaban escapar.
“Hace 25 años, el mundo se quedó paralizado. Pegados a las pantallas, vimos con horror e incredulidad cómo caían las Torres Gemelas”, señaló Von der Leyen.
Para la presidenta de la Comisión Europea, el 11-S fue “el acontecimiento más trascendental del cambio de siglo” y significó un punto de inflexión no solo para Estados Unidos, sino también para Europa y el conjunto del sistema internacional.
La única activación del Artículo 5
Los atentados tuvieron además una consecuencia histórica para la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Menos de 24 horas después de los ataques, los aliados decidieron invocar por primera vez el principio contenido en el Artículo 5 del Tratado de Washington, según el cual una agresión contra uno de sus integrantes debe ser considerada como un ataque contra todos.
Fue la primera vez que se utilizó el mecanismo de defensa colectiva desde la creación de la OTAN en 1949 y, 25 años después, continúa siendo la única ocasión en que ha sido activado.
“Europa supo de inmediato dónde estaba. Estuvimos junto a Estados Unidos”, recordó Von der Leyen.
La respuesta abrió posteriormente una nueva etapa para la Alianza Atlántica, que amplió su actuación contra el terrorismo internacional y terminó involucrándose durante dos décadas en Afganistán.
El 11-S también modificó profundamente las doctrinas de seguridad occidentales. El terrorismo internacional pasó a ocupar un lugar prioritario junto a las amenazas militares tradicionales, mientras aumentó la cooperación en inteligencia, vigilancia aérea, control financiero y seguridad fronteriza.
Un mundo distinto al de 2001
Veinticinco años más tarde, el escenario internacional es radicalmente diferente.
Aunque el terrorismo continúa siendo considerado una amenaza para los países occidentales, Europa enfrenta actualmente desafíos vinculados con la guerra en Ucrania, la confrontación con Rusia, los ciberataques, las operaciones híbridas, la desinformación y una creciente rivalidad entre las grandes potencias.
La guerra iniciada por Rusia contra Ucrania volvió a colocar la defensa territorial en el centro de las prioridades europeas y llevó a los integrantes de la OTAN a incrementar sus capacidades militares.
Durante 2026, la Alianza ha reiterado además su compromiso con Kiev y ha buscado reforzar la cooperación entre las industrias de defensa de Europa y Estados Unidos.
El escenario también está marcado por la inestabilidad en Medio Oriente y por tensiones que han tenido efectos directos sobre la seguridad energética, las rutas comerciales y la economía internacional.
Von der Leyen sostuvo que, aunque las amenazas sean diferentes a las que enfrentaba Occidente inmediatamente después del 11-S, la principal enseñanza de aquella jornada mantiene plena vigencia.
“En momentos de peligro, nuestras alianzas importan. Nuestra unidad importa. Y los valores que elegimos defender importan”, afirmó.
La relación transatlántica bajo presión
El llamado de la presidenta de la Comisión Europea adquiere especial relevancia en momentos en que la relación entre Washington y sus aliados europeos atraviesa una transformación.
Durante los últimos años, Estados Unidos ha reclamado una mayor contribución europea a la defensa del continente, mientras dentro de la Unión Europea ha avanzado el debate sobre la necesidad de desarrollar una mayor autonomía estratégica y capacidad militar propia.
Pese a esas diferencias, la OTAN ha reforzado durante 2026 su compromiso con la defensa colectiva y ha insistido en que Estados Unidos, Canadá y Europa continúan constituyendo un mismo espacio estratégico frente a las amenazas externas.
La guerra en Ucrania ha vuelto particularmente visible esa interdependencia: los países europeos han asumido una proporción creciente del financiamiento de la ayuda a Kiev, mientras Estados Unidos sigue siendo fundamental para suministrar sistemas militares y capacidades tecnológicas que Europa todavía no puede reemplazar completamente.
Es precisamente frente a ese escenario que Von der Leyen utilizó el aniversario del 11-S para recordar la solidaridad mostrada hace 25 años.
Según la dirigente europea, los responsables de los atentados buscaban provocar miedo y debilitar a las democracias occidentales, pero no consiguieron su objetivo.
“Veinticinco años después, sabemos que fracasaron. Nuestras democracias resistieron. Nuestras sociedades siguieron siendo libres. Y la ideología del terror no logró imponer su dominio sobre nuestro mundo”, afirmó.
La presidenta de la Comisión Europea cerró su mensaje recordando las dos columnas luminosas que cada año se proyectan sobre el cielo de Nueva York desde las inmediaciones del lugar donde se levantaban las Torres Gemelas.
“Desafían el olvido. Llevan la memoria de quienes perdimos. Y nos recuerdan que la luz triunfa incluso en los días más oscuros”, concluyó.
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