Por fin otra película de Netflix realmente buena: ‘Juego limpio’ es una retorcida y estupenda actualización de los thrillers eróticos de los años 90

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Por fin otra película de Netflix realmente buena: 'Juego limpio' es una retorcida y estupenda actualización de los thrillers eróticos de los años 90

Los thrillers eróticos fueron muy populares en Hollywood durante los años 90, algo que debemos en buena medida a la estupenda ‘Instinto básico’. Ninguno estuvo a la altura de la excelente película dirigida por Paul Verhoeven, pero hubo otros títulos muy estimables como ‘La última seducción’, ‘Juegos salvajes’, ‘Mujer blanco soltera busca’ o ‘Lazos ardientes’ -y no me olvido de ‘Eyes Wide Shut’, pero el último largometraje de Stanley Kubrick es una propuesta bastante diferente-.

Sin embargo, esa moda pasó y últimamente nos hemos tenido que conformar con mediocridades como ’50 Sombras de Grey’, pero ahora Netflix ha sacado la artillería pesada con una película por la que pagó la friolera de 20 millones de dólares para hacerse con sus derechos. Casualidad o no que ya estuviera totalmente finalizada cuando la plataforma se hizo con ello, lo cierto es que ‘Juego limpio’ es una de las mejores películas de Netflix en lo que llevamos de año.

El hundimiento de una relación de pareja

Un primer aviso que conviene hacer para aquellos que esperen un thriller desatado en el apartado sexual es que el contenido erótico de ‘Juego limpio’ es limitado. Empieza con fuerza por esa vía, pero luego pasa a centrarse en cómo afecta a la relación -incluyendo ahí el apartado sexual- entre sus dos protagonistas que finalmente sea ella la que reciba el ascenso en el trabajo que él ya empezaba a dar por sentado que iba a ser suyo.

De esta forma, esa relación aparentemente idílica entre los personajes interpretados por Phoebe Dynevor (‘Los Bridgerton’) y Alden Ehrenreich (‘Han Solo: Una historia de Star Wars’) no tarde em agrietarse. Eso sí, su deterioro es paulatino, incidiendo primero en cómo él aborda la necesidad de hacer cambios en lo laboral y luego en cómo va sacando a la luz sus frustraciones contra ella. Desde muy pronto es evidente que esa pareja está condenada, pero no por ello va a ser menos fascinante el ver cómo todo se va a la mierda.

Por si la tensión derivada de todo eso no fuera suficiente, también está ahí la enorme presión que tienen ambos en su trabajo, donde han mantenido en secreto su relación. Todo eso lleva a que ‘Juego limpio’ sea una experiencia estresante que mantiene inquieto al espectador en todo momento, ya que Chloe Domont, guionista y directora de la película, sabe jugar muy bien en con ello, pero también en cómo la masculinidad frágil de él acaba siendo el factor decisivo. Esto queda especialmente claro en el contundente e impecable desenlace.

Juego Limpio Netflix

Como apuntaba antes, es verdad que todos nos olemos que esa relación va a acabar mal, pero la escalada que plantea Domont está muy bien medida, explorando con acierto los esfuerzos de ella por salvar la relación -y también el futuro profesional de él- pero también cómo la situación va a afectando cada vez más a su hasta entonces inquebrantable confianza laboral. Eso es algo que Dynevor muestra de forma brillante a través de una interpretación por normal general mucho más contenida que la de Ehrenreich y que confía en los matices de sus expresiones gestuales que en hacerlo de forma más directa.

Por el contrario, Ehrenreich opta por un enfoque mucho más directo que le lleva a ir desatándose cada vez, centrándose primero en sus frustraciones (y cómo afectan a su relación con Dynevor) para luego ir desesperándose cada vez más al ver que no hay forma alguna en la que se salga con la suya. No por casualidad, eso se desparrama tras un gran momento dramático en el que acaba completamente humillado. A fin de cuentas, él mismo ya ve la situación desde el principio como una humillación y lucha por salir de ella, pero de donde no hay no se puede sacar. Hay un cierto patetismo en la actitud del personaje que Ehrenreich aborda a la perfección, incluso aunque eso le lleve a resultar cada vez más antipático -aunque no tengo dudas de que habrá gente que quiera repartir culpas cuando aquí la práctica totalidad de ellas vienen del mismo lado-.

No obstante, ‘Juego limpio’ no es solamente una película que destaque por ver el progresivo hundimiento de esa pareja, ya que también es un notable retrato de la ambición desmedida dentro de una empresa financiera. Hoy puedes estar en lo más alto para que luego un error amenace con hundir tu carrera. Un mundo despiadado que al mismo tiempo que aporta a la trama central sirve como mucho más que un simple telón de fondo. En este aspecto, la afilada interpretación de Eddie Marsan seguramente sea lo más destacable de todo.

Juego Limpio Escena Netflix

‘Juego limpio’ es una retorcida y estupenda actualización de esos thrillers eróticos que tanto abundaban en los años 90, optando para ello por una sensibilidad diferente y notándose que la principal impulsora de la película es una mujer. El gran trabajo de sus dos protagonistas, el logrado clima de tensión y el buen manejo de cómo todo va deteriorándose cada vez acaban llevando al final perfecto. Muy recomendable.

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Mikel Zorrilla

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