«La polémica complicó la película, sólo faltó decir que los marcianos la financiaron». El director de ‘Sound of Freedom’ cree que necesitamos más historias «con significado»

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En un año plagado de estrenos, ‘Sound of Freedom‘ se ha convertido en una de las grandes sorpresas de la taquilla en Estados Unidos, desbancando del nº1 en su semana de estreno a toda una superproducción como ‘Indiana Jones y el Dial del Destino‘ y superando los 180 millones de dólares de recaudación (suma 230M$ en todo el mundo). El próximo 11 de octubre se estrena en España.

Este drama sobre el tráfico de niños, basado en hechos reales, ha sido dirigido por el mexicano Alejandro Monteverde (‘Bella’, ‘Little Boy’) y protagonizado por una estrella de la industria estadounidense como Jim Caviezel, que se pone en la piel de Tim Ballard, convertido en un héroe tras la historia que cuenta la película. El pasado jueves, en el último día de la Fiesta del Cine, tuvo lugar un preestreno de ‘Sound of Freedom’ en los cines Verdi de Barcelona. La sala estaba llena y allí estaba yo, con mucha curiosidad por este «fenómeno».

Tras la proyección tuvo lugar un coloquio al que acudió el director y uno de los actores, el español Javier Godino; junto a ellos estaba Adolfo Blanco, máximo responsable de los Verdi y de A Contracorriente, distribuidora de la película en España. El propio Blanco empezó la ronda de preguntas pidiendo a Monteverde que contase el origen del proyecto.

Sobre el nacimiento de la película y su poder para cambiar las cosas

Alejandro Monteverde: «Este es un proyecto que yo no me busqué, es un proyecto que me encontró a mí. Aunque se diga románticamente, es una realidad. Es un proyecto que me encuentra a mí. Yo me despierto un día y quiero hacer una película sobre esta temática. Es un llamado que siento que, de cierta forma, es un llamado colectivo. Hay una razón y es la misma por la que ustedes han venido a ver la película, hay un movimiento.»

Jim Caviezel y Javier Godino en Sound of Freedom

Jim Caviezel y Javier Godino en Sound of Freedom

«Nacemos como críticos. Aquellos que tienen hijos lo pueden comprobar, lo primero que pueden escuchar de un hijo es: no me gustó. Y critican. Es muy fácil criticar, es muy fácil criticar la oscuridad. Yo creo que es más efectivo prender una una mecha. Prender una luz en esa oscuridad. Y yo sentí este llamado en esta película. Una película es un riesgo muy fuerte, pero era un riesgo más grande no hacer la película. Hacer una película difícil, atreverse a hablar de algo que nadie quiere hablar… ¿Un tabú, eh? Es un llamado fuerte, pero ese llamado venció a los miedos. Y aquí estamos.»

«Pero me di cuenta de algo, fue un llamado colectivo que llamó también a los que apostaron a la película, a los grandes actores, a los grandes distribuidores, a la gran audiencia. Es una película que la audiencia de cierta forma ha defendido porque es una película que le fue fiel a la motivación principal: crear un diálogo, una conversación. Esto es muy sencillo. Esta no es una película que ofrece respuestas, es una película que propone una temática. Y aquí estamos, como seres humanos, listos para dialogar. El simple hecho de que hayan venido aquí ya, ya es parte del diálogo y les agradezco mucho.»

Javier Godino: «Para mí el viaje fue cuando la vi. Era como si fuera un viaje interno. Era como si yo estuviera por dentro teniendo un diálogo. Conmigo mismo, con la injusticia del mundo. Con el dolor, con las pérdidas, con los abusos, con tanto dolor que hay en el mundo. Y para mí era como un viaje interno que me proponía la película.»

AM: «Fue fue un gran honor trabajar con el gran Javier Godino, ¿eh? Fue un personaje difícil de encontrar porque, andaba buscando un personaje que, eh, que tuviera una una expresión cálida que nos llevara de la mano en esta temática tan oscura. Es una odisea en la oscuridad por medio de un lente de esperanza, porque la batalla no está perdida. Estamos aquí y el diálogo existe, a día de hoy la película es una parte de ese diálogo y el diálogo lleva fuerza a nivel internacional. Ahorita andamos viajando por todo el mundo y le agradezco mucho a Javier que se haya subido a este movimiento.»

El micrófono va a manos de un espectador que, tras felicitar a Monteverde por la película, directamente le pregunta si cree que ‘Sound of Freedom’ puede cambiar el mundo.

AM: «No, la película no va a cambiar el mundo. Es una película. La gente, el ser humano, es quien puede cambiarlo. Ahora, la película inspira, inspira a tener una conversación. A mí me cambió la vida una película. Yo cuando estaba estudiando cine, no era tan sabio, yo quería hacer cine porque amaba el cine, pensaba: voy a hacer lo que me gusta, y aparte si hago buen cine, pues me va a ir bien. No tenía ni idea de hacer un cine así que creara conciencia, yo sólo quería el cine y la fiesta, que van unidos, cuidado con eso. Pero después vi una película que me cambió, se llama ‘La lista de Schindler’

JG: «Es que eres muy Spielberg

AM: «Esa película me cambió la ruta. Me acuerdo, estaba durmiendo en un sofá, y me fui al cine, solo. Muy probable que me hubiera encontrado por ahí a alguna novia, y al volver a casa me puse a pensar en lo ególatra que era. Al final de esa película, alguien que ya había salvado a diez mil personas… Ahí es donde me doy cuenta: yo quiero hacer un cine así. Yo entré como una persona y me fui otra. Ese es el cine que yo quiero hacer, que te deje en estado de reflexión, que te invite a una conversación, que te lleve a un cambio. Hacer cine que empiece cuando la película acaba. ‘La lista de Schindler’ empezó cuando acabó. Ahora, ¿por qué Spielberg no siguió por ahí? Eso ya es una pregunta personal, si lo llegan a conocer, por qué se fue por otro lado… pero yo creo que ese cine es importante. Es muy poco el que existe a día de hoy, y hay muchas historias. Recuerdo cuando era un estudiante en Madrid, la noche que terminé de leer ‘El alquimista’, me cambió. Aún no se ha hecho la película. Pero hay muchas, igual es un tío que está casado con una mujer que tiene Alzheimer y no le reconoce y ya está, una historia de amor que rompe el romanticismo…»

JG: «Esa la ha hecho Haneke ya. ‘Amor’.» [risas]

AM: «Bueno, esa está ya hecha, pero a esas historias me refiero, que promueven un cambio, transformadoras. Faltan.»

La evolución y objetivo como cineasta de Alejandro Monteverde

Otro espectador, tras comentar que ‘Sound of Freedom’ es muy diferente a las anteriores películas del realizador, pregunta a Monteverde cómo ve su evolución como cineasta y le da la enhorabuena por su último trabajo.

Alejandro Monteverde y Jim Caviezel

Alejandro Monteverde con Caviezel en el rodaje

AM: «Muchas gracias. Te invito a ver ‘Cabrini‘, mi nueva peli, es otro logro. Es mi logro cinematográfico más grande en términos de cómo contar historias. Es un homenaje al gran director Andréi Tarkovski. Es un baile entre la cámara y la audiencia. Nunca se deja de evolucionar. Eso quiere decir que dejas de ser estudiante, y yo soy estudiante y quiero morirme como estudiante. Pero estoy muy atento a las temáticas que me buscan. Hay dos tipos de películas: las películas que yo quiero hacer y las películas que soy llamado a hacer. Todavía no hago las que yo quiero hacer. Este tipo de cine es un cine que no me deja dormir. Me despierto y siento ese llamado de: tengo que hacer esta película porque tiene la energía de crear una conciencia, un diálogo. Y el diálogo te lleva a un cambio.»

«Me di cuenta que el cine que realmente vale para mí como cineasta es el cine que va a seguir un legado después de que ya no estemos aquí. Ya no se nos olvida. Les recuerdo, no es muy popular este mensaje, pero todos aquí vamos a ser historia muy pronto. O sea, nos vamos a morir, todos. Es lo más difícil. No veo a muchos niños en la sala, así que ya nos tomamos la mitad del vaso de vino. [risas] Quiero ser parte de algo que deje un legado, que cuando no esté aquí siga esa gasolina, esa máquina. Eso es lo que realmente le da significado a la vida. Son los proyectos que me atraen. Y en cierta forma son difíciles.»

«La temática de Sound of Freedom es importante… Es como si ahorita estamos enfermos de la pierna. Bueno, puedes cojear un rato, pero estás enfermo. Hay que tener cuidado con el corazón, y el corazón del mundo es la inocencia de los niños. Hay que protegerlos. A nivel internacional. Los niños no deberían de tener una nacionalidad. Las ballenas no la tienen, los árboles no la tienen. Los niños son más importantes. ¿Cómo podemos esperar que un niño quiera un árbol si pasó por violencia sexual? ¿Cómo podemos esperar que en el futuro cuide a los árboles y a las ballenas, a la naturaleza, si ellos mismos no fueron cuidados?»

En la siguiente intervención del público, una espectadora empieza felicitando a Alejandro Monteverde, repite el mensaje de la película, «Los niños de Dios no se venden«, y pide un aplauso del público. Ocurre (es ya el cuarto o quinto aplauso colectivo de la sala). Luego preguntó al director, que ha dicho que se siente español (estudió en Madrid), cuándo va a rodar en España.

AM: «Ya pronto. [risas] Yo digo que escuchamos con los ojos, el cinematógrafo de esta película es español. Gorka Gómez. El músico también. [Se dirige a Javier Godino] ¿Es tu tocayo, no? Javier. [Hablan de Javier Navarrete]

JG: «Es de España, sí. Y también el foquista, que es un papel muy difícil en una película… Fíjate con esto que has dicho de los niños… es verdad, los niños de Dios no se venden, pero a los niños hay que protegerlos también. En las familias, en los entornos. Nosotros aquí, en España, pues a lo mejor no es como en países con otras condiciones, pero sí hay mucho abuso, incestuoso y de otras clases, en la sociedad. Y es verdad que también tiene que haber un diálogo importante y ojalá esta película lo despierte. Igual que el MeToo lo ha generado de alguna manera y la gente está hablando de los abusos que se han sufrido, la cantidad de mujeres que han sufrido abusos en su adolescencia, en su infancia, y en lugares en los que no hay carencias.»

Sobre la dificultad de estrenar ‘Sound of Freedom’

Un espectador pregunta a Monteverde por qué esta película ha tardado tantos años (5) en poder verse, si las distribuidoras más grandes de la industria la rechazaron por motivos ideológicos o comerciales, por qué fue tan complicado.

AM: «Con esta película, todo mundo me decía: ¿Quién quiere ver una película así? Bueno, pues a día de hoy más gente quiso ver Sound of Freedom que Indiana Jones y Misión Imposible. Entonces, ya hay respuesta a esa pregunta que tanto me me me persiguió, ¿verdad? Y llegaba un momento que ya no la quería escuchar porque cada vez que decía que quería hacer una película sobre esta temática, lo primero que escuchaba era: ¿Por qué? Ahora ya ya no preguntan el por qué, ahora preguntan: ¿Cómo? Ya es más, cómo compartimos, cómo seguimos.»

«Y eso yo creo que fue lo que salvó a la película, porque la película pasó a ir por sus buenos latigazos, ¿eh? Yo pensé que nos íbamos a sobrevivir. Tras muchas acusaciones o etiquetas de la película. Ahí es donde nos dimos cuenta que la audiencia tiene mucha más fuerza que dos o tres personas en los medios de comunicación. Ahorita nos damos cuenta que ya la audiencia trascendió la isla más grande del mundo, ¿eh? En Estados Unidos se piensan que son una isla. Las etiquetas de ellos no son etiquetas internacionales y eso es lo que a mí me dio mucho gusto, el ver cómo internacionalmente el diálogo continúa. Y esta historia en concreto, bueno, me sigue diciendo cosas, sigo aprendiendo de ella, ¿eh? Sigo viendo diferentes culturas, como cada país responde de forma diferente porque esta problemática no le corresponde a un país. Los invito siempre a la audiencia a preguntarse: ¿ustedes saben cuántos niños desaparecen en España al día? ¿Hay alguien aquí que sepa?»

[Nadie responde]

AM: «Yo tampoco lo sé. Creo que esa ignorancia es importante. Si ahorita les pregunto cuál es el mejor restaurante de Barcelona, es muy seguro que alguien salga diciendo algo, ¿eh? Las cifras son muy diferentes en cada país. La problemática es muy diferente. Yo invito a toda la gente a crear un diálogo. A no enfocarnos en tanto en la película. ¿La película solamente sigue siendo una película, una ficción, que se puede disfrutar, pero nos invita a participar, a un diálogo mucho más profundo, más importante. Y como comunidad en Europa. La cifra en Europa la conozco: cada dos horas. Es una cifra de terror, ¿eh? Igual que en Estados Unidos. Ahora, en estos países tienen buenos recursos, imagínense en los países de bajos recursos, como en mi país, México, y todo Latinoamérica. Solamente es la punta del iceberg.»

«Sobre los motivos de las majors para rechazar Sound of Freedom, yo creo que eran comerciales. Creo que pensaron que no funcionaría. Es muy sencillo, hubo un exceso de películas de superhéroes. Ya era demasiado. Todo era de superhéroes. Y decían: es que esto es lo que quiere la audiencia, este otro tipo de cine no lo quiere la audiencia. Y yo creo que, de cierta forma, fue un fenómeno que respondió a todos aquellos que preguntaban: ¿Quién quiere ver este cine? Bueno, pues ahorita nos dimos cuenta quién quiere ver este cine. O sea, fue un cine que sí fue un parteaguas, fuerte y yo soy el primero que nunca pensó que la película fuese a tener este tipo de de reacción en la taquilla.»

«Y yo creo que por eso empezaron las conspiraciones, porque de cierta forma, cuando no entiendes algo… yo creo que la sociedad no entendía el por qué y pensaban: Tiene que haber algo aquí. A lo mejor lo que pasa es que hay un hambre de algo que tenga significado. Puede ser tan sencillo como eso. Es una película muy sencilla, pero la polémica la complicó más de lo que es. Le dieron más importancia. O sea, el tema es muy importante. Pero no hablaban del tema, hablaban de otras cosas. Lo único que faltó que no escuché es que los marcianos financiaron la película. Había acusaciones ya demasiado ridículas, y hubo un momento en que dijimos: Vamos a escuchar a la audiencia, que es la opinión más importante.»

«Y para mí esa fue la revelación más grande, porque la opinión colectiva es peligrosa. Yo creo que la opinión individual es la que más vale, porque es la que nos enseña a pensar por nosotros mismos. Pero si tu opinión está basada en la opinión del vecino, ten cuidado, porque ya dejaste de ser tú. Y yo creo que hay una cultura que te quiere encajar a una opinión colectiva. Todos estos piensan esto así que tu cabeza aquí. No, no. La película es lo primero: si no te gusta, que no te guste. Pero tú la viste, no porque te dijo el vecino que no le gustó a él. Y yo creo que esta película pasó por eso. La película estuvo huérfana durante 4, 5 años, pero salió en el momento perfecto, me atrevo a decir que si hubiera salido antes no habría tenido esta reacción.»

Otra pregunta del público, pidiendo al director que contara algún desafío concreto relacionado con la dirección de ‘Sound of Freedom’, lleva a Monteverde a continuar sobre el tema:

AM: «Bueno, son muchos. Fue una película llena de retos en todos los aspectos. Desde los recursos, cada día le decía a Javier: a lo mejor es el último día de rodaje. Eso lo sabía yo, no lo sabía nadie más. Yo tenía la decisión. ¿Les digo o no les digo que hoy es el día último de rodaje porque no entró el dinero para mañana? Así ha sido hasta el día de hoy. Sin embargo, se cierra una puerta y se abren diez. Lo último que escuché es que la película está rompiendo récords en Brasil. Somos la tercera película con más taquilla de la historia. Ya estamos ahí. Hicimos historia del cine. Somos la tercer película independiente más taquillera. La número 1 es ‘La Pasión de Cristo’, la número dos es ‘Mi gran boda griega’ y la tercera es ‘Sound of Freedom’.

Para mí es muy emotivo porque sufrimos un bullying fuerte. O sea, no era el vecino diciendo no vayas a ver esta película, eran corporaciones, las más grandes corporaciones americanas que dictan campañas políticas. Si dicen ellos no vayas a esto, ya no sobrevives. Pero la audiencia salió a defender la película, y eso para mí es el fenómeno. Todo mundo se enfoca en la taquilla. Y yo digo que no, el fenómeno es la audiencia. Dime una película que la audiencia salió a defender. No conozco otra. Estoy muy agradecido con la audiencia, agarraron esta temática, esta película y la abrazaron como si fuera de ellos mismos. Y sigue. En todo mundo. En Estados Unidos ya trascendió la película, ahora está reaccionando con audiencias como ustedes a nivel internacional, y eso para mí es para quién hacemos cine».

Lo que puede hacer el público de ‘Sound of Freedom’

La siguiente pregunta del público empieza con una confesión: «A mí me duele un poco la cabeza pero en el buen sentido. Yo creo que esta película no te deja indiferente«. Después, la espectadora pregunta qué se puede hacer desde el lado del público, por dónde se empieza con ese diálogo activo que se pide desde el equipo de ‘Sound of Freedom’.

Alejandro Monteverde con Bill Camp

Monteverde con Bill Camp en el rodaje

AM: «Ya has empezado. Yo creo que este diálogo, el hacer la pregunta, el atreverse, ir a ver un tipo de cine como este, es parte de ese diálogo social. Yo creo que ya lo estás haciendo. Cuando yo vi ese reportaje… es hacer lo que uno sabe hacer, donde trabaje uno o donde estemos. Es empezar a hablar de esto, de crear conciencia. La conciencia nos lleva a diálogos que logran el cambio. Ese es el primer paso. Ninguno de los que estamos aquí creemos que somos expertos, pero somos seres humanos. Y el simple hecho de hablar sobre esta temática, de romper ese tabú ya es parte de la solución

«Esto en cada ciudad. ¿Quieres empezar a ayudar? No te preocupes por los niños que están en Somalia muriéndose de hambre. Preocúpate por el que está en la esquina de tu casa o por tu primo que está viviendo en un sillón. Ayuda a los que están alrededor de ti. En tu ciudad, ¿quién está luchando contra esto y qué tipo de cosas se pueden hacer para ayudarlos en términos de recursos? Eso es lo que yo siempre invito al público a preguntarse. No hay conciencia, no exploramos. Lo que sí exploramos es la moda, los restaurantes… eso es muy fácil. Pero yo soy el primer culpable. Ahorita me preguntas por cinco instituciones y organizaciones que están en lucha contra el tráfico de personas, a lo mejor te nombro dos o tres. Entonces yo creo que hay una tarea social como humanidad que tenemos que lograr juntos.»

JG: El otro día estaba en Hospitalet, y de pronto se me acercó un niño y me dijo: ¿Quieres comprarme cacahuetes? Y tenía los cacahuetes, así como envasados caseramente. Ya no tengo dinero suelto, solo uso la tarjeta de crédito, pero pensé: Aquí hay un niño vendiendo. Esto no lo había visto. En México, yo recuerdo que en Hermosillo había un semáforo donde te parabas y había muchos niños pidiendo dinero. Y al quinto día ya me acostumbré. Pero bueno, el otro día vi a este niño en Hospitalet haciendo un trabajo, que en realidad sería su madre la que lo guardaba en bolsitas porque luego estaba esta mujer al lado, por ahí cerca sentada. Llegaba el niño y le daba los 2 euros. Pero pensé que hay gente que a lo mejor no tiene papeles, no puede tener un trabajo, tener acceso a una vida digna, y tiene que poner a su niño ahí porque da más pena para vender unos cacahuetes y sacar unos euros.»

Precisamente, sobre el trabajo de los niños, los niños de la película, fue el tema de la última pregunta. Una espectadora quiso saber cómo los había dirigido Monteverde en escenas tan duras porque «están muy naturales«.

JG: «Son el centro de la película, son preciosos, lo que has conseguido es algo espectacular».

AM: «El diálogo con cada actor es muy personal. El diálogo con Javier era muy diferente al que tenía con Jim o con los niños. Un niño que actúa, se ve actuando. Lo que hice fue no decirles de qué iba la película. Ayuda porque hay una naturaleza, cuando el niño está actuando sin saber qué está pasando, es 100% genuino. En el momento en el que quieren actuar, un dolor, ya se siente falso. Trabajo mucho con los padres, los papás. Ellos conocen más a los niños, controlan más. Hay una escena muy fuerte en la película, y ese día los papás le habían dicho de qué iba la escena así que las lágrimas eran de verdad. Cada vez que decía corte era un lloro… Yo no lo sabía que ya le habían dicho. Todo depende de la edad, Rocío era más grande, era una actriz ya, con mucha experiencia pero Miguel… esta es su primera película. Y es muy difícil porque un niño a las 2 horas te dice: ya no quiero filmar, ya acabé hoy. Se van y se acabó el día, no hay cómo convencerlo, ya tomó la decisión. Fue muy complejo… tienes 4 horas al día, porque son niños. Pero nada más eso, es cuidar la psicología.»

‘Sound of Freedom’ se estrena en los cines españoles el próximo 11 de octubre.

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«La polémica complicó la película, sólo faltó decir que los marcianos la financiaron». El director de ‘Sound of Freedom’ cree que necesitamos más historias «con significado»

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por
Juan Luis Caviaro

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