«Hay un 60% de posibilidades de que viaje a la Luna»: hablamos con Pablo Álvarez, el primer astronauta español desde Pedro Duque

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Me pasaron varias cosas memorables intentando entrevistar a Pablo Álvarez, el primer astronauta español desde Pedro Duque. La primera fue que rellené mal el formulario de la Agencia Espacial Europea (ESA) y solicité una entrevista para el 22 de marzo, una fecha del pasado, en lugar del 22 de abril, el día de su graduación. Incapaz de completar con éxito la prueba cognitiva de saber en qué día vivo, pensé que había perdido mi oportunidad cuando Pablo me escribió.

Recién llegado de su primer vuelo parabólico, a tres días de graduarse como astronauta, Pablo Álvarez me preguntó si hacíamos la entrevista al final. Le expliqué la situación. «No te preocupes», dijo. Y a los cinco minutos recibí una confirmación de la ESA.

Lo segundo que me voló la cabeza fue el hecho de que Pablo me conociera. Es un friki del espacio y la tecnología, quizá el mayor friki de su promoción. Lee nuestros artículos de Xataka (me recriminó entre risas haberlo mencionado en octubre de 2023 en un post sobre practicar sexo en el espacio), y también escucha mi pequeño pódcast de exploración espacial y otro que hago sobre inteligencia artificial.

Hablamos por videollamada durante una hora, probablemente más de lo que su agenda permite, y solo me sacó momentáneamente de la conversación el hecho de que mis vecinos empezaran a discutir a grito pelado junto a mi ventana porque uno había cerrado la llave general del agua para solucionar una avería en su casa.

Los gritos empezaron a filtrarse por el micrófono mientras el astronauta contestaba a mis preguntas y, aunque me puse rojo de la vergüenza, pensé que esto era un síntoma de que España volvía a tener un astronauta. Quizá el primero en la historia que vaya a la Luna.

De Pablo el friki del espacio a Pablo el astronauta

El astronauta Pablo Álvarez durante una entrevista

Pablo me enseña un «helado caliente» para astronautas

Pablo, está demostrado que eres una de las personas más preparadas de España. La ESA ha certificado que tienes la capacidad de tomar decisiones con seguridad y precisión, aunque sean urgentes y estés bajo mucho presión. Tienes en tus manos cerrar el debate para siempre. La tortilla de patatas, ¿con cebolla o sin cebolla?

Con cebolla.

Y la primera que va a salir al espacio como representación del planeta va a ser con cebolla, seguro.

Le conté a un amigo de León que te iba a entrevistar y me dijo: «pregúntale si tiene familia en la Omaña y si conoce a tal…». No te voy a hacer esa pregunta, pero ¿crees que una nueva generación de españoles se va a sentir más cerca del espacio gracias a ti, como te pasó a ti con Pedro Duque? ¿Qué te gustaría inspirar en ellos?

Espero que sí, que esto sirva para inspirar a mucha gente, y además también está Sara como reservista, que es un ejemplo perfecto para tantas personas. Somos un chico y una chica, ella es científica, yo soy ingeniero, lo que da a entender que se puede llegar a ser astronauta desde muchas carreras distintas. Espero, primero, que no pasen 30 años hasta la próxima selección de un nuevo astronauta o una nueva astronauta española. Y que sirvamos de inspiración por lo menos para que se apunte y crea en ese sueño y esa motivación.

¿Es un problema estar a la altura de la imagen que tenemos de los astronautas? Has conocido a muchos astronautas en este proceso, ¿alguno te ha advertido de que este «poder» nuevo que tienes te puede acabar pasando factura en lo personal?

Sí. De hecho, es de las primeras cosas que te advierten. En el proceso de selección estoy convencido de que hubo preguntas que iban enfocadas a intentar encontrar una persona que pudiera aguantar esta presión y no cambiara por lo que pudiera vivir como astronauta. Para mí, uno de los mayores miedos es que todo esto me lleve a cambiar como persona, pero desde el día que me anunciaron como astronauta sigo siendo el mismo. Todo el mundo te pone la capa de superhéroe de repente y parece que eres capaz de cualquier cosa, y no es así, muchas veces me equivoco y comento errores. Al final nos han elegido no por ser genios ni por ser muy buenos en alguna cosa en concreto: en todas las pruebas teníamos que estar por encima de la media, en todo, pero con rozar el listón ya valía.

¿Recuerdas algún profesor que te marcara de joven y que ahora, mirando atrás, sepas que es parte de lo que te ha traído hasta aquí?

Recuerdo a muchos profesores que tenían pasión por enseñar, que de verdad se preocupaban y se desvivían por enseñar. Me acuerdo de un profesor de lengua buenísimo que tuve. He tenido uno de biología, Antonio, buenísimo también. Y me acuerdo de mi profesora de tercero de primaria, mira que era pequeñito, pero tenía mucha confianza en mí, te daba pie a equivocarte, a aprender, a experimentar, y sí que lo recuerdo con mucho cariño.

¿Y unos dibujos animados?

He sido un poco friki. He crecido con Star Wars, he crecido con mis Lego espaciales, que es un hobby que además se puede seguir haciendo de adulto, como seguro que muchos estamos haciendo.

¿Crees que ser un friki del espacio te ayudó en el proceso?

Yo creía que me había ayudado. Además, había trabajado también para la ESA en el ExoMass Rover desde Airbus. Pero luego me he dado cuenta de que, de los cinco que nos hemos graduado, yo era el único friki del espacio. Entonces me ayudó, pero tampoco era algo necesario.

A un proceso de astronautas se apuntan muchos frikis del espacio, muchísimos, y había una pregunta de la ESA al final del proceso que era: «¿qué cosas son más importantes para ti que ser astronauta?» Y como dijeras que nada era más importante para ti que ser astronauta, no eras el perfil que buscaban.

¿Qué contestaste?

Yo dije que mi familia, mis amigos y mi propia felicidad. Que si en los infinitos tests psicológicos que me habían hecho les salía que iba a ser un miserable, que me echaran, por favor.

Una casualidad llamada Sara García Alonso y un truco para memorizar 100 números

Pablo Álvarez junto a sus compañeros astronautas antes de un vuelo parabólico

Pablo Álvarez junto a sus compañeros astronautas antes de un vuelo parabólico

¿Qué tiene la Universidad de León para que tanto Sara García Alonso como Pablo Álvarez Fernández salieran de allí? Dime el secreto y voy a la Universidad de Málaga y les digo: mira, me ha dicho Pablo que si queréis dos astronautas dentro de 20 años, tenéis que hacer esto.

Seguro que tiene que haber mimbres y que tienen que haber hecho las cosas bien. Tiene que haber un buen nivel para conseguir eso, pero no deja de ser una casualidad infinita que los dos seamos de allí, que hayamos estudiado en la misma universidad, que nuestros colegios estén a 10 metros de distancia el uno del otro. Desde mi valla yo veía la de su colegio y nos cruzaríamos mil veces. Es una casualidad infinita.

También el hecho de que los dos seamos de León y nos conociéramos durante el proceso de selección, bueno… Siempre intentamos echarnos una mano el uno al otro, y apoyarnos. Quizá le pude aportar a Sara esa parte espacial, ese conocimiento. Ella venía de un mundo totalmente distinto. Y ella a mí la parte científica y su forma de expresarse, que es buenísima.

Has contado que Sara y tú compartís muchas cosas por WhatsApp, como las propuestas locas que os llegan. ¿Algún ejemplo?

Me ha llegado desde participar en Masterchef, un anuncio de leche que le dijeron a mi madre a ver si quería hacerlo. Y yo, claro, como empleado de la ESA no puedo anunciar nada, menos cuando vaya a la Estación Espacial Internacional (ISS). Hay un código de conducta que no nos permite anunciar absolutamente nada.

¿Llevas tú tus redes sociales? ¿Tienes pensado hacer algo espacial cuando vayas al espacio?

Sí, estoy haciendo una lista de experimentos o cosas que me gustaría hacer en el espacio. Vídeos de cosas con la microgravedad, desde tener una bola de café flotando con su espuma hasta el efecto Dzhanibekov, cuando tiene algo con forma de T con el segundo eje de inercia muy distinto de los otros dos, que hace un movimiento supercurioso.

Las redes sociales las llevo yo, aunque no había tenido redes sociales jamás de los jamases y tampoco tenemos mucho tiempo, así que voy informando de lo que puedo, intentando no equivocarme mucho por el camino, que a veces me siento un poco torpe todavía.

**¿Sigues viendo películas del espacio? ¿Te emocionan más que antes, te dan más miedo las que tienen un factor de terror?

Hace poco empecé a ver Gravity y, con toda la basura espacial ahí al principio, la apagué. Dije: a ver, sí, puede haber un problema de una reacción en cadena que genere algo así, pero nunca va a ser como lo enseñan en la película. Me cabreé y la apagué. Y sí, de alguna forma me toca un poquito más la patata ver películas del espacio.

Hace poco fue Sara al podcast de Jordi Wild y gustó mucho porque entró en detalles sobre el proceso de selección. ¿Cuál es la primera prueba de aquel intenso proceso que se te pasa ahora por la cabeza?

Me acuerdo de una prueba de memoria que te sacaban cuatro números de dos cifras y al lado de cada número un dibujo de alguna cosa. Luego te mostraban dibujos anteriores que te habían mostrado y tenías que decir el número que estaba al lado de ese dibujo mientras te sacaban nuevos dibujos con nuevos números que luego te preguntaban.

Lo difícil era seguir memorizando cosas nuevas y, para eso, para prepararla, estuve mirando trucos de memorización, y asocié los 100 primeros números a personas o a cosas que me eran familiares. El 11 era mi padre, el 68 era mi jefe y el 90 era mi amigo Alberto. Entonces te montabas una historia. Si salía un balón al lado de mi padre, pues mi padre jugando al fútbol. O si salía un triángulo al lado de mi jefe, pues me imaginaba que eso era un sombrero.

Y cuando uno salía primero de este tipo de pruebas, ¿le soplaba al otro cuáles eran las pruebas, o no?

No porque firmábamos un NDA y no se podía no se podía decir nada. Igual dabas alguna pista: mírate esto, no te preocupes de esto otro. Pero esto fue la primera fase. La segunda eran entrevistas y un poco más personalizado, me gustaba más la parte psicológica.

Cómo son unas oposiciones de astronauta

El astronauta Pablo Álvarez durante una entrevista

Pablo me enseña un cuadrante con todas sus asignaturas

¿Por qué se llama The Hoppers («Los Saltarines») esta nueva generación de astronautas de la ESA?

Porque llevamos un año aquí en el Centro Europeo de Astronautas con un horario que no te puedes imaginar, con clases en un ala, luego en otra, yendo para la piscina, corriendo para el gimnasio. Entonces los que nos han visto pegando saltitos o ‘hopping around’ nos han llamado así.

Y luego porque mantenemos la esperanza de algún día pegar nuestros saltitos en la Luna también.

Te acabas de graduar como astronauta de carrera después de una formación de un año en Colonia. ¿Ha sido duro o lo has disfrutado?

Las dos cosas. Un sí muy grande a las dos cosas. Es duro. Mira, tengo aquí un diploma que nos dieron ayer. En la parte de atrás vienen todas las asignaturas que hemos tenido, todas las materias que hemos estudiado. Todo eso son materias (muestra un cuadrante interminable de cosas).

Ley espacial, ciencia de los materiales, astronomía, astrofísica, factores humanos, un curso de la ISS con todos los sistemas que te puedas imaginar, ciencias de la Tierra, ingeniería aeroespacial, seguridad en vuelos tripulados, nutrición. Hemos tenido psicología, medicina, educación también, para ver cómo hablar con los niños, entrenamiento de medios y de presentación. El entrenamiento de actividades extraveculares en la piscina. Y hemos tenido dos meses de ruso.

¿Os ponían notas? ¿Había alumnos aventajados?

Hay notas. No en todo, pero sí que hemos tenido algunos exámenes. Hemos tenido un examen final en el que entraba todo, como si estuviéramos en la universidad. También se evalúa el rendimiento de las actividades extravehiculares. Hemos entrenado también. Hemos hecho la primera fase del brazo robótico, del Canadarm de la ISS. Y sí que se te evalúa luego, pero si suspendes no te van a echar, te van a dar más clases para superarlo.

Estás aquí después de superar una criba de 22.500 personas, ¿en algún momento has sentido síndrome del impostor?

Enorme. Continuamente, Matías. Sí, sí, sí. Porque de verdad que yo siempre me he considerado una persona muy normal, no me considero un genio en absolutamente nada y de repente te ves aquí, llegas el primer día al trabajo y estás con Thomas Pesquet, con Alex Gerst y otros astronautas superexperimentados. O llegas a Houston y de repente estás cenando con la próxima tripulación de Artemis II. He conocido gente que ha hecho misiones del transbordador espacial para reparar el Hubble.

Thomas Pesquet, que es astronauta y fue al espacio, pero el otro día pilotaba el avión en el que hicisteis un vuelo parabólico.

Sí, sí. O hablas con Alex Gers. Cuando hicimos el entrenamiento de supervivencia en invierno íbamos con nuestra moto de nieve para subir, porque no podíamos subir de otra forma con todo el equipo, y le pregunté: bueno, pero tú esto lo has pilotado antes, ¿no? Y dice: yo he vivido dos años en la Antártida. He estado en cinco o seis misiones distintas.

En el entrenamiento de supervivencia nos quitaron los móviles desde el principio y cualquier GPS. Cualquier cosa que tuviéramos moderna, nos la quitaban. Y lo bueno cuando no tienes el móvil y estás con otra gente por la noche, pues hay que hablar, conocer a las personas. Fue muy bonito y volvimos mucho más unidos.

¿La asignatura más difícil?

Las actividades extravehiculares. En Europa no tenemos el traje que tiene en Estados Unidos, tenemos una especie de réplica que es igualmente incómoda, pero cuando te pones los guantes, el casco, la máscara, todas las herramientas que llevas por delante, el taladro que llevas aquí, la línea de seguridad que tienes que ir tirando… Te das cuenta de lo fácil que es enredarte, tienes que coordinarte con tu compañero para ver cómo te trasladas. Tienes tan poca visibilidad, tan poca movilidad y es tan cansado que es casi como si tuvieras el 50% del cerebro ocupado. Es muy muy difícil, mucho más difícil de lo que esperaba.

¿Puede hacerlo una persona con una condición física normal?

Te exigen un volumen de oxígeno mínimo, y cuando subes a la ISS eso baja. Antes de salir, te haces la prueba para ver que sigues estando por encima de ese nivel. No diría que cualquier persona pueda hacer una actividad extravehicular, pero cualquier persona sana, activa y en buen estado de forma sí. Diría que el 25% de la población podría hacerla, más o menos.

Sigo en el Crossfit entonces.

Sigue con el Crossfit porque el antebrazo, los dedos y las manos son importantes.

¿Y la centrifugadora te dio más o menos ganas de subirte a un cohete?

Me dio más ganas. Es una experiencia muy curiosa. Además, tú te montas, cierras y te hacen la cuenta atrás como si estuvieras en un cohete de verdad. Cuando eso se pone a funcionar, tú lo que notas es la potencia que tendría un cohete y te puedes imaginar a ti mismo saliendo hacia arriba. Estuvimos casi 15 minutos. Simulamos un lanzamiento estándar, una reentrada estándar. Tenías picos de aceleración cada vez que se desplegaba el paracaídas en la reentrada, aterrizabas, etc.

Nos hicieron la entrada balística más leve que podían hacer, que son 6G. En realidad, llegaremos a 8 o 9 y… te puedes imaginar. La próxima vez ya nos meterán un poquito más de aceleración. Te cuesta respirar porque aprieta mucho. Intentamos mover los brazos un poco también. En la Soyuz por ejemplo llevaban un palo para operar los botones.

Es como cuando Goku entrenaba subiendo los Gs, después se sentía superágil.

Lo curioso, esto no lo sabe mucha gente, es que cuando la centrifugadora frena, cuando desaceleras, eso es lo más complicado. Porque tu sistema vestibular, de estar dando vueltas, se vuelve completamente loco y te parece que se ha salido del eje y estás dando volteretas hacia adelante sin parar.

¿Parecido al vuelo parabólico o nada que ver?

No, no, el vuelo no, la sensación de mareo es completamente distinta. Además, cuando acabas la centrifugadora, está mal decirlo, pero es como si te hubieras pasado con las cerves y estuvieras subiendo unas escaleras. Es una sensación muy parecida. El vuelo parabólico es un mareo… de montarte en un barco.

Y ahora qué

El astronauta Pablo Álvarez durante una entrevista

El astronauta Pablo Álvarez y su sonrisa perenne

¿Se da por hecho que vais a volar en una Crew Dragon de SpaceX a la ISS, o están abiertas todas las posibilidades? ¿Podéis llegar a ir a la Estación Espacial China, por ejemplo?

De momento, no hay colaboración con la Agencia Espacial China para vuelos tripulados. En el pasado hubo algún acercamiento y sí que algún compañero hizo algo. Hubo alguna delegación china aquí, algún compañero estuvo en China. Pero a día de hoy no hay nada de nada, y la Soyuz de momento está completamente descartada.   día de hoy lo que se está valorando desde Europa es la Crew Dragon o Starliner, a ver cómo le va ahora en mayo (se acerca el primer vuelo tripulado de la nave espacial de Boeing).

¿Qué opinas de los viajes de turismo espacial de millonarios a la Estación Espacial Internacional?

Lo bueno de todas estas empresas de nuevo espacio es que también producen oportunidades nuevas. Por ejemplo, Axiom, la primera vez que subió, aunque subió a gente con dinero, sí que tenía un programa científico detrás, se pueden mirar los experimentos que hicieron. Pero en Axiom 3 subió un compañero de promoción mío, Marcus Wandt, que es de Suecia, y tuvo una misión de dos semanas puramente científica.

Pudo subir porque solo se entrenó para hacer experimentos. No podía hacer ningún tipo de mantenimiento, ni actividades extraviculares, ni entrar en el segmento ruso si no iba escoltado por un cosmonauta. Las cosas que llevan más tiempo, digamos, que se sacan de esa formación. Yo creo que si el desarrollo tecnológico que aportan las empresas privadas se aprovecha y se utiliza bien, al final va a apoyar el desarrollo técnico-científico, que es lo que buscamos los astronautas profesionales.

¿Tú crees que te subirás antes a una Starship o a un Miura?

Creo que es más probable una Starship porque el Miura habría que certificarlo para vuelos tripulados y llevará unos años. Ojalá me equivoque. Sería genial subirse a un Miura. Vi en directo el lanzamiento del Miura 1. Muy emocionante. Conociendo la historia de PLD Space, de dónde venían, cómo habían empezado, es verlo volar y que todo saliera tan, tan bien. De alguna forma te estás jugando todo a que esos lanzamientos vayan bien. Sobre todo los primeros, con toda la expectación que se genera, toda la inversión que ha habido. Y no tienes muchas segundas oportunidades.

No sería lo mismo un fallo de un lanzamiento de desarrollo de SpaceX, que todo el mundo está esperando eso y sabes que hay más dinero detrás y al final es la forma de desarrollarlo a diferencia de la forma que tenemos en Europa de desarrollar estas cosas, que parece que si no funciona a la primera es un fracaso estrepitoso y no puedes hacerlo. Así que me alegré muchísimo de que fuera tan bien. Al final eso va a hacer que tengan financiación suficiente para seguir los próximos años.

Sabemos que hasta 2026, como mínimo, no vuelas. Aunque también sabemos que todos los astronautas de tu promoción volarán antes de 2030. ¿A qué te vas a dedicar mientras tanto?

Seguimos entrenándonos. Vamos a hacer entrenamiento en Houston, una parte específica de sistemas de la ISS. Cada sistema tiene tres niveles: puedes estar cerca o pasar a ese módulo, puedes hacer las tareas más complicadas, puedes repararlo. Entonces, siempre hay más cursos sobre esos sistemas para ser lo más avanzado posible.

Luego, la parte de actividades extravehiculares, de paseos espaciales, que también lleva mucho tiempo. Cada entrenamiento lleva semanas de preparación. Es una coreografía muy ensayada y tienes que saber qué hacer en cada momento. Además tengo que ir allí a que me prueben el traje. Hay tres tallas de traje para el torso, y todas las demás partes son acoples que se hacen casi a tu medida. Puedes necesitar dos o tres segmentos de brazo dependiendo de cuánto te midan los guantes, aunque si tienes la suerte de tener una mano del tamaño de un astronauta que ya ha tenido esos guantes antes que tú, pues te dan los guantes con el nombre del astronauta que sea.

Tengo que aprender a pilotar aviones, por esa experiencia más operativa. Y formarme para trabajar en control de misión. No para la formación y haré algo más de divulgación.

¿Qué es lo que más me apetece hacer en el espacio?

Salir a la cúpula, mirar abajo. Eso es lo primero. Pero una vez que esté ahí, dentro de la estación espacial, quiero salir fuera, quiero hacer una actividad extravehicular. Eso es la NBA de los astronautas.

Dijiste que no irías a Marte si fuera una misión sin billete de vuelta.

Tienes que tener retorno. Yo creo que un viaje no es un viaje si no vuelves a tu casa. Eso es otra cosa. Tienes que tener eso asegurado. Pero creo que a día de hoy, con todos los recursos que necesitaríamos para mantener una pequeña colonia en Marte, con la tecnología que tenemos hoy en día, con los 26 meses de espera entre ventanas de lanzamiento para cualquier imprevisto, todo el tiempo que tardarían en llegar allí los recursos, cualquier fallo… sería casi una misión suicida.

El español-estadounidense Michael López-Alegría se retiró como astronauta de la NASA, pero sigue volando a la ISS como comandante de las misiones de Axiom a sus 65 años. ¿A qué edad se jubila un astronauta? ¿Preocupan las secuelas físicas?

Tengo muchas ganas de conocerlo, pero este año ha estado muy liado con la misión Axiom 3, no coincidimos en Houston. Creo que el astronauta más anciano, si no cuentas vuelos suborbitales, fue John Glenn, que voló con Pedro Duque en el 98, creo que a los 77 años.

Hay muchas secuelas físicas que preocupan. En los primeros días de estar en la ISS, lo primero que tienes es que los líquidos, incluida la sangre, se te acumulan en la parte de arriba del cuerpo porque no tienes la gravedad empujándolos hacia abajo. Así que cuando me veáis en la estación espacial y penséis que estoy muy gordo, es solo que tengo mucho líquido en la cabeza en ese momento. Pero luego los barorreceptores que tenemos para regular el líquido en el cuerpo están en la parte de arriba. Entonces, lo que piensa tu cuerpo es que te sobra líquido por todos los sitios y se deshace de hasta un litro y medio de sangre en las primeras semanas. Luego, en tu espalda, los discos de las vértebras se dilatan por la falta de gravedad y crecemos de media entre 6-7 centímetros, pero ahí me han dicho los doctores que ha habido algún caso de crecer hasta 14 centímetros. Pero te cambia también la forma en la que circula la sangre. Al no tener gravedad es más probable que haya un coágulo en algún sitio y por eso se nos monitoriza tanto.

Los músculos y los huesos, que es lo que más conocemos, de no usarlos atrofian y es muy importante que hagamos ejercicio todos los días. Hasta dos horas de ejercicio al día. Pero imagínate una lesión que te impida hacer ejercicio: te deterioraría los músculos y los huesos tan rápido que 30 días sin ejercitarte en el espacio haría que una reentrada fuera superpeligrosa, que pudieras romperte huesos, que pudieras fracturarte costillas…  Para un viaje a Marte de 950 días, una misión de ida y vuelta, más toda la estancia… cualquier lesión es un riesgo muy, muy grande.

La pregunta clásica, pero me parece muy importante. Un chaval sueña con ser astronauta, ¿qué es lo que Pablo Álvarez le recomienda?

Cualquier carrera científica vale. Puede ser médico, ingeniero, biotecnólogo, químico… cualquiera vale. Y cada vez estamos yendo más lejos de ese perfil de astronauta clásico que solo eran pilotos, porque a medida que nos adentramos más en el espacio, necesitamos tripulaciones más variadas con habilidades distintas. Y por eso cada día va a ser más importante tener esa formación científica. Una formación científica o técnica te va a dar un trabajo en el que vas a aprender algo nuevo cada día, que vas a disfrutar. Puedes trabajar en misiones muy guays, como mi trabajo de antes en ExoMars Rover. Yo estaba súper emocionado y me apasionaba tener esa oportunidad.

Y luego les diría que si quieren ser astronautas, que lo intenten, que es el primer paso. Si no lo intentas, no lo vas a conseguir nunca, así que hay que intentarlo. Y luego es esfuerzo, paciencia, perseverancia, un poquito de suerte y ya estaría.

¿Cómo ves el sector en España?

En los últimos años ha habido una tendencia muy buena. Yo veo muchos brotes verdes en el sector espacial en España, casi se ha doblado la aportación de España a la Agencia Espacial Europea en las últimas dos ministeriales (consejos de la ESA) y eso tiene como resultado que desde España estemos haciendo el LSTM, el primer satélite Copernicus hecho en España, o ARRAKIHS, que es la primera misión científica que se lidera desde España. Bueno, tenemos el caso de PLD y los Miura y muchísimas otras startups que también hay por España, además de las grandes empresas de Thales o Airbus que estaban ahí. Yo creo que se está generando un momento muy bueno para el sector espacial en España.

¿Cuánto cobra un astronauta?

Pues somos un funcionario más de la Agencia Espacial Europea. Está muy bien, no tengo ninguna queja, se nos compensa muy bien, pero si me hubiera contratado la Agencia Espacial Europea como ingeniero, cobraría lo mismo. Está clasificado en el A2-A4. Y ya está, no hay nada más.

Hay un 99% de probabilidad de que vayas a la ISS. ¿Cuánta hay de que vayas a la Luna y a Marte?

Te lo voy a bajar al 95%, porque al final cualquier enfermedad, cualquier lesión, cualquier cosa que desarrolles que sea incompatible con el vuelo, y ninguno está libre de eso, aunque nos hayan hecho miles de pruebas, te deja fuera. O una mala caída con la bici en la que te rompas la pierna de una mala manera. Entonces tienes que ponerlo en el 95%.

Orbitar la Luna, vamos, yo con que tenga un 1% de posibilidades de orbitarla voy a estar aquí porque son muchísimas posibilidades, pero viendo cómo se está desarrollando todo y para lo que nos están entrenando: 60%. Pisarla, eso es otra historia. Pisarla es muy complicado a nivel técnico, es muy difícil, es lo que todos los países quieren, es lo más simbólico: poner un astronauta con los pies en la luna. Por tanto hay más competencia.  Pero no voy a perder la esperanza y además viendo Starship… si de verdad eres capaz de poner tanta carga en el espacio con la seguridad que requiere, vamos a poner un 15%.

A Marte, te voy a poner un 1%.

Da igual, a mí me has dejado muy ilusionado con ese 60%.

Imágenes | ESA, Xataka

En Xataka |La NASA se había marcado dos grandes objetivos a corto plazo. China amenaza con derrotarla en los dos


La noticia

«Hay un 60% de posibilidades de que viaje a la Luna»: hablamos con Pablo Álvarez, el primer astronauta español desde Pedro Duque

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Matías S. Zavia

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