En plena plaga de chinches, una teoría de la conspiración crece en París: ha sido provocada por un hombre

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En plena plaga de chinches, una teoría de la conspiración crece en París: ha sido provocada por un hombre

Se adhieren a la ropa, maletas y muebles. Saltan de un sitio a otro, sin que nos demos cuenta. De día, se esconden en los colchones y sofás. Y de noche, se alimentan de sangre humana. El diario Le Parisien les ha dedicado un artículo en el que los llama «los vampiros bajo las sábanas». Si durante años la pesadilla de París ha sido la proliferación de ratas, ahora la capital francesa está haciendo frente a una invasión de chinches.

La alarma mediática empezó hace unos meses cuando se hicieron virales varios vídeos que mostraban estos insectos pululando en las butacas del cine. Más tarde sucedió lo mismo con los asientos del metro y de algunos trenes de cercanías. Y en los últimos días han tenido que cerrar dos escuelas. La proliferación de estos parásitos a diez meses de los Juegos Olímpicos en París ha desatado la psicosis.

Y, como era de esperar, ante esta rocambolesca situación, no han tardado en aparecer bulos y conspiraciones estrambóticas sobre el tema. La última de ellas llama especialmente la atención: la plaga ha sido provocada por un misterioso villano que quiere ver arder Francia. Una especie de Joker entre cuyos malévolos planes están sembrar el terror en la capital y ponerlo todo patas arriba.

“Hace unos meses emprendí un nuevo tipo de campaña: yo, que vivo en un alojamiento cercano a una gran plaga de chinches, comencé a llenar paquetes de diez todos los días y a enviarlos por correo, escondidos en cartas”. En el momento en que abres el sobre, comienza tu nueva vida de pesadilla. Solo se necesitan unas semanas para que la infestación del objetivo sea irresoluble y en unos meses un vecindario entero se ha vuelto inhabitable.

Pero, cuál es mi objetivo, te preguntarás. Pues ahí llega la genialidad. Odio a Francia desde el fondo de mis entrañas y odio a la mayoría de gente que vive aquí, así que quiero que este país colapse lo más rápido posible. Calculo que ya he costado más de 1.000 millones de euros al estado desde que empecé.Y eso sólo teniendo en cuenta los costes del tratamiento de las chinches y sin contar los costes ligados a problemas psicológicos, pérdida de motivación, eficiencia, falta de sueño y posibles accidentes laborales que se hayan podido producir gracias a esto”.

Obviamente todo esto es falso.

De hecho, la captura de pantalla que anda circulando por redes sociales y que han citado algunos usuarios es además de 2021, cuando este problema parisino (aunque ya existía), no se había hecho apenas mediático.

Problema que hoy, haya detrás un villano o no, las autoridades se están tomando de forma muy seria. La alarma ha llegado a la política, ya que la alcaldía ha pedido ayuda al Gobierno para luchar contra esta plaga. «Casi todos los diputados se han burlado de mí», señalaba la diputada de La Francia Insumisa, Mathilde Panot.

«Estamos preocupados porque es una especie invasiva. Si no abordamos el problema desde la raíz, podemos resultar desbordados», advirtió el vicealcalde de París, Emmanuel Grégoire, quien ha pedido que se realicen acciones rápidas ante un «resurgimiento significativo» de chinches en la capital.

Estos parásitos son un insecto hematófago, es decir, que se alimenta de sangre, sobre todo de la humana. «Es un insecto nocturno, lo que significa que sale por la noche para picarnos cuando estamos dormidos, en nuestras camas. Durante el día, las chinches se esconden para que no las veamos», explica Mohand Arezki Izri, parasitólogo y entomólogo médico en este artículo de Euronews.

Sus picaduras pueden provocar rojez, ampollas o grandes erupciones en la piel que pueden provocar picores intensos o reacciones alérgicas. Además, también pueden generar depresión, ansiedad y trastorno del sueño. La Agencia Nacional de Salud francesa ha recomendado a los ciudadanos revisar sus camas cuando viajen y que tengan cuidado al adquirir muebles o ropa de segunda mano.

¿Por qué ahora?

Las chinches siempre han estado muy presentes en Francia, aunque desaparecieron de manera drástica en los años 50. Ahora, en las últimas décadas han vuelto y, según explican expertos en este artículo de National Geographic, han alcanzado niveles que no se veían desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Advierten que el origen «no es la falta de higiene, sino el movimiento de población».  Es decir, la alta densidad de población y el aumento del transporte público.

«La gente vuelve de vacaciones y las ha traído en su equipaje, en espacios públicos proliferan. Una chinche puede poner hasta 500 huevos a lo largo de su vida y aumenta exponencialmente», explicaba Franck Dabi, experto en control de roedores y desinfección.

Se cree que este problema ya ha afectado a uno de cada 10 hogares en Francia en los últimos años, según la agencia nacional de seguridad sanitaria. Y eso supone un coste enorme, ya que para proceder a su eliminación se requiere de ayuda profesional. Hacerlo de manera doméstica es poco eficaz, ya que muchos son resistentes a los insecticidas. Entre 2017 y 2022 los hogares ya se han gastado 230 millones de euros cada año en tratar de expulsarlos. Lo que sí está claro es que no eso no lo ha causado ningún siniestro villano con ganas de crear el caos.

Imagen: Unsplash

En Xataka | Este parásito es, que se sepa, el único en todo el mundo que no necesita oxígeno para sobrevivir


La noticia

En plena plaga de chinches, una teoría de la conspiración crece en París: ha sido provocada por un hombre

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Xataka

por
Albert Sanchis

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